31 de julio de 2006

1964

1964 (Borges)

I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
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Un día me pongo seria y leo a Borges, aunque sólo sea por este poema (en mayúsculas). Palabra.
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Amaneció una calle de silencios.
En la noche sólo respiraban los malditos.
Las bombas seguían matando,
niños y niñas,
y jóvenes y viejos,
y seguimos mirando hacia otra parte.
Soñamos otros mundos imposibles,
más lejanos y utópicos que el futuro-presente.
Y nada será así
pues nunca fue más allá de un sueño de cobardes.
Para siempre. Para siempre la sangre
de los otros, los vecinos de enfrente,
para siempre su boca escupirá veneno
y la nuestra en silencio se llenará de viento.
El silencio dormirá caliente.
31/julio/2006 23:44

29 de julio de 2006

(Contra)crónica de un viaje anunciado.

Ante la baja imaginación de mi cerebro en estas fechas estivales (las neuronas, que se fueron de vacaciones) le pido permiso a la becca para hacer una contracrónica de los mismos hechos que narra en su última anotación. Permiso concedido.

sopravvissuto
p.pass., agg., s.m.
1 p.pass., agg. ⇒sopravvivere
2 agg., s.m. CO che, chi è rimasto in vita dopo la morte di altri, spec. dopo una sciagura, un incidente e sim.: i sopravvissuti furono prontamente soccorsi, è l’unico s. alla disgrazia
3 agg., s.m. CO fig., iron., che, chi ha conservato mentalità e abitudini ormai superate

SOPRAVVISSUTE

Había que tener cojones para realizar ese viaje. Y esos dos dedos de frente dejárselos en casa cerrados bajo llave. Decisiones entre risas en un albergue de Barcelona. Emoción contenida de "hoy puede ser un gran día". Lo fue. Y julio estaba al caer.

Abreviando, el 19 de julio habíamos superado ya el ecuador del viaje. Nos faltaba Torino, Bologna, Genova y Milano. Atrás quedaba, ferma e chiara, Roma. Quedaban emociones y lágrimas en una plaza de Lucca, risas en la casa del terror en Roma, alguna borrachera hablando de todo (hasta de P.Salinas), nuestro dinero que volaba (parte de él de espaldas hacia la Fontana di Trevi, cómo no), bueno, da para una larga historia que, evidentemente, está escrita.

No habíamos dormido. Lo intentamos, que conste. Y cuando llegamos a Torino descargamos las mochilas y nos fuimos a Chieri, un pueblucho a media hora en un tren cercanías de mala muerte. Llegamos como a las seis y media de la mañana y no había ni dios por la calle. A los 5 minutos nos dimos cuenta de que en realidad no había nada que ver en ese pueblo, así que nos fuimos a lo nuestro.

No había nadie a quien preguntar así que nos pusimos a andar siguiendo las exiguas "indicazioni stradali" que había por las aceras.

En el camino llamamos a Cris, una que sí madruga, mientras a mí me atacan bichos que había por la carretera (lagartijas gigantes y animalitos por el estilo). Le confieso a la becca que me dan un miedo terrible.

Cuando llegamos al estadio comunale de Chieri no somos las primeras en llegar a la cola (eran aproximadamente las 9 de la mañana), no, hay tres niñas de aproximadamente 15 años que llevan ahí desde las siete de la mañana. Y el sol comienza a arder.

Un chaval de unos 19, con aspecto de chulopiscinas, se entretiene con las niñas y no sabe nada de nuestras entradas. Pasan las horas entre visitas al supermercado, a una fuente cercana, hablar poco, pensar mucho. Pasan las horas y por una sucesión extraña de acontecimientos surrealistas acabamos en primera fila mientras la jauría fan (ejem, no sé por qué me descuento del grupo) aún se apostaba en las rejas.

Sueltan a los bichos y vemos a la manada que ruge enfervorizada y corre hacia nosotras. Pero nosotras ya estábamos preparadas, dispuestas en el centro (nosotras sí que éramos de centro ese día, y no Rajoy como pretende hacer creer), la banderita (y un segurata con aspecto de ... bueno, no sé qué aspecto tenía, sólo me acuerdo que tenía rastas.... nos dice que teníamos que haber llevado la ikurriña).

La jauría fan se prepara a su modo, esto es (y no es coña, lo hemos visto en todos los conciertos que hemos ido en Italia, y son ya 7 si no recuerdo mal) sacan el kit de maquillaje y se pasan la hora de antes del concierto maquillándose.

El concierto se nos hace corto, para variar golpes y empujones de atrás, y un "fascistas" que me hace gracia. Como siempre, la gente habla sin saber de qué. Canta mi canción de la angustia (Il bimbo dentro).

Tras el concierto buscamos la estación. Estamos perdidas y un tipo con cara amable nos responde a nuestra pregunta con un "fidati di me". Una frase que da título a una canción desde luego es de fiar... así que con él nos fuimos, en su Clio minúsculo (me pegué una hostia en la cabeza de lo minúsculo que era) hasta la estación. Colmo de males. Ya no hay trenes hasta las 6 de la mañana.

En la estación no hay donde "dormir" así que nos vamos a buscar algún sitio por el pueblo donde echarnos nuestra siesta. Porque turismo nocturno, ya lo hemos dicho, era en vano. Primero dormimos en unos bancos de un parque, pero era muy incómodo para la cabeza, así que nos fuimos a unos portales. Pero ahí no paraban de pasar coches pitando y era imposible dormir por el ruido (ríanse los vecinos de Barajas, por el estilo). Finalmente volvimos a la estación. Había un bar al lado y fuera del bar una especie de moqueta en el suelo, sucedáneo de césped sintético. Nos echamos ahí, rodeadas de bichitos, nuestros más fieles acompañantes en el viaje.

A las 5.30 am no había tren, sino que había una especie de furgón donde nos metimos, con unos 8 tíos que hablaban en un idioma extraño. La furgoneta iba a toda hostia y a veces se equivocaba de camino. Cuando llegamos, por fin, a Torino, nos bajamos en la primera estación que vimos que, por supuesto, no era la nuestra.

Me dice la becca a veces que para siguientes veces en viajes surrealistas nos merecemos lugares mejores para pasar la noche. No tuve miedo ninguna de las noches (certe notti) que dormimos en la calle o en los bancos de cualquier estación. Además dormir bajo cielo italiano no tiene precio.

Últimamente me cuesta horrores recordar ese viaje. Creo que ya lo cerré con llave junto a los mejores recuerdos. Y no quiero abrirlo por temor de que, si lo hago, desaparezca. Ahí se queda Chieri, ferma e chiara, en los recuerdos.




Certe notti la macchina e' calda
e dove ti porta lo decide lei
Certe notti la strada non conta
quello che conta e' sentire che vai

27 de julio de 2006

Viajes... de mi admirado Julio Cortázar

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.Terminadas estas diligencias, los viajeros se reunen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

25 de julio de 2006

Ideas para regalos

No estaría mal regalar un árbol sembrado de recuerdos y de sueños, en el que éstos fueran ramificándose y subiendo hasta perderse "nell'azzurrità". Cada vez se harían más pequeños y no se divisarían desde el suelo. Sería necesario no vivir en el suelo para poder verlos.
Plantaríamos recuerdos y crecerían sueños, siempre hacia arriba, siempre más, siempre gracias al mejor abono, desde el pasado hasta el futuro (o más allá). Siempre recogeríamos frutos, porque este árbol es de hoja perenne. No sabes lo que cuesta hacerse con uno de hoja perenne. Los que más abundan son los otros, los que con una simple ventisca o un par de borrascas se caen, se rompen sus ramas. Por eso son difíciles de encontrar los míos. Los míos y los tuyos. Como un trébol de cuatro hojas. O un vinilo de color rojo de In ogni senso. Una rareza con todas las letras.
Requieren, cómo no, cuidados especiales. De vez en cuando una buena poda, a veces hay ramas o sueños que se han cumplido y que han de dejar espacio a otros nuevos. O hay que hacer que la tierra respire, plantar nuevos recuerdos, alimentar los antiguos. Este árbol de recuerdos y sueños es más o menos como la rosa del principito.
Es un buen regalo. Pero tengo otros. Hay uno muy especial con el que convivo desde hace tiempo. Es la probeta de sentimientos. Cada uno de nosotros tiene una probeta (qué bonita palabra, casi como "párpado"), como los químicos, pero donde se mezclan cosas de más interés a nivel personal: sentimientos. Tú vas recolectando tus emociones, las que sientes y las que intuyes sentirás. Y nunca caen en saco roto, porque ahí tenemos una probeta donde guardar las miradas, las caricias y los escalofríos (y más cosas, es como un pozo donde caben todo tipo de misterios y soledades).
Está mal decirlo, pero mi probeta de sentimientos fue mucho antes de que Rosana desvelara la receta en una canción.
Así que si algún día queréis (nótese la diferencia: he escrito "queréis", no "tenéis que") regalar algo, éstas son buenas ideas.
Aunque siempre he pensado que lo mejor es regalar presencias (no necesariamente físicas, como es lógico).

23 de julio de 2006

sin palabras

Todos tenemos un pasado. Un pasado que incluye tocar la flauta en el colegio, no lo podemos negar. Y cantar en clase esa canción de "baixando la font del gat, una noia, una noia...." (perdón por las faltas de ortografía).
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A mí se me daba fatal. No sabía poner los dedos y desafinaba. Me aprendía las canciones de memoria para no tener que hacer varias cosas a la vez (dedos y descifrar notas), pero ni con ésas. Además me ponía muy nerviosa, me sudaban las manos y empeoraba todo el asunto. Como siempre, me salvaba la teoría.
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Tenía 14 años y no sabía lo que era un acorde. Sigo sin saberlo. Pero en 1ºBUP nadie nos obligó a tocar la flauta ni a recitar pasodobles del año de la tana.
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Tuve un profesor al estilo "El club de los poetas muertos". Estudié mucha música, mucha historia de la música, y escuché a los más grandes en clase. Desde Bach o un tal Dvorak (que me molaba a mí ése) hasta The Police o Van Morrison. Hice trabajos sobre grupos ñoños y me percaté de lo pirados y lo jodidamente sensatos que son los de Oasis "Cuando yo tenía 15 años Liam tenía 10, no podíamos plantearnos una vida en común. Cuando yo tenga 70 él tendrá 65 y entonces los dos seremos viejos" (Noel Gallagher).
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Han pasado 9 años y aún me acuedo las horas y los días que teníamos clase de música. No hicimos temario, no seguimos programa. Simplemente nos dedicamos a escuchar.
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En la tuna compartí catxis con él en el Tirol, el bar más cutre de toda Soria, y algo más tarde una obra de Jardiel Poncela que me aprendí de memoria. La madurez (la mía) nos llevó por caminos distintos.
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Recuerdo con el entusiasmo y la sonrisa, y toda la clase marcando el compás, imitándole, imitando esos dedos que siempre se movieron como los de Joe Cocker en directo.
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Hoy me enteré que ayer lo enterraron. Que hace 10 días tenía vida, vida como tú que lees o como yo, y que de repente todo cambió, lo de siempre, un análisis rutinario, las prisas, el tratamiento... y un "no puedo más" de su cuerpo. Ni llegaba a los 40. Estoy sin palabras y se me hace un nudo dentro que no puedo explicar.

22 de julio de 2006


Ayer vi la película "La casa del lago". A los 10 minutos aproximadamente sabía cuál iba a ser el final. De todas formas lo que me pareció interesante fue el juego continuo con distintas realidades, con realidades que se iban solapando sin cesar. Porque todos, sin excepción, somos un cúmulo de realidades.
Hay gente a la que admiro que nunca dejará de sorprenderme.

21 de julio de 2006

Made in heaven

Tenía 12 años y me quedé impresionada por un anuncio de televisión. Se acercaban las Navidades y le pedí a mi tía que me comprara ese disco. Me lo sabía (y me lo sé) de memoria, sin saber qué decía casi ninguna canción.
Me gasté todos mis ahorros en el vhs del "live at wembley 1986".
Me encantaba la portada del "made in heaven", siempre quise saber dónde se había hecho la foto.



Con el tiempo descubrí que él era "esto" (una estatua). Con el tiempo descubrí que Mercury estaba muerto.





Ésta era una de mis canciones VIP. Con el tiempo he dejado de escucharlos. Pero Queen me recogió para la causa de la música.

Tomando prestada una frase de Perlim, Requies-queen in pace.






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19 de julio de 2006

ET... mi casa...

Vivo allí donde estuve, junto al mar delirante, libre velocidad inmóvil orillada de fuego (Caballero Bonald)
Vivo ahí, cruz roja en la fotografía. Da el sol por la tarde y no tiene ascensor. La cruz es la terraza y se entra por el otro lado de la calle. Desde la terraza se ve, aparte del edificio de enfrente, un Eroski, un quiosco y un cutre-parque. Y por las noches las viejas se reúnen a cotillear a voz en grito y algún grillado se la pasa diciendo cosas del tipo "a quien me toque el coche lo rajo!". Las paredes parecen de papel, y oyes perfectamente a tus vecinos, de la izquierda y de la derecha. Y cuando digo "perfectamente" me refiero a que si tu vecino enciende la luz de su habitación, pongamos, en mi casa y desde mi habitación oigo el sonido de su dedo en el interruptor.
Como puede verse, ayer descubrí el Google Earth.

16 de julio de 2006

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Ayer conocí a un friki. Un friki que recitaba de memoria fragmentos de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?". Fragmentos que otra friki (servidora) se encargaba de terminar.
El friki recién conocido venía con J. y sus amigos. J. tuvo un par de destellos interesantes y terminó agazapado detrás de una mesa, jodido (supongo) por lo que él denominó "falta de cariño". Ana y Chaendler afirman que los dos íbamos muy agarraditos por las calles de Huertas pero, francamente, hay formas y formas de agarrar, y la de anoche... pues como que no.
Cuando salgo con ellos acabo demasiado tajada. El problema no es ese, sino que J. afirma que le gusta esa parte de mí. En fin, como él dice, somos muy buenos amigos en todos los sentidos.
El próximo fin de semana ocurrirá algo, bueno o malo, o todo lo contrario. Simplemente moveré ficha. En mi (por otra parte escasa) experiencia el denominador común ha sido siempre que el paso final, la taurina estocada, ha sido mío. Así que moveré pieza para que se desencadenen (o no) los hechos. El caso es que el tipo me gusta, me hace gracia, pero (a diferencia de pasadas ocasiones) no me muero por sus huesitos, ni enamorada, ni medio pillada ni nada. Me resulta insoportable cuando, si hablo de alguien del sexo opuesto, inmediatamente comienzan las risitas y el "pillina, qué escondido te lo tenías". Insoportable. Si hablo de alguien de mi mismo sexo nadie dice ni pío. Así que opto por decir lo mínimo indispensable de la gente que conozco. Mi vida va en fascículos y es casi imposible tener la colección entera.
A principio de curso había un chaval en mi clase con el que mejor me llevaba. Bastó mentarlo un día para pasarme meses (y aún hoy dura) escuchando "qué tal con javi????". Penoso.

El fin de semana pasado mi madre me hizo un interrogatorio. Considerando que está en nivel 5 de Salsa Rosa no le iba a dar el gustazo. Además siempre ha (han, mi padre es igual) sobrepasado ciertos límites, como cuadernos de notas que tenía por ahí, cartas, etc. Leídas (sin mi consentimiento, claro). Tengo unas tres cajas de cartón grandes llenas de cartas. En septiembre las llevaré a reciclar, muy a mi pesar.
Cuando me preguntaba qué tal el trabajo, qué tal en Madrid, qué tal me está tratando la vida... mutis por el foro, lo mínimo. No olvidemos que Salsa Rosa, además de cotilla, fomenta la tergiversación. Pues eso, un queso.
Una pelirroja con ganas de juerga sexual y yo intentábamos convencer al friqui de una cosa tan básica como que si alguien de tu mismo sexo te tira los tejos no implica que tú te plantees tu sexualidad. El tipo -estrecho de miras- no se daba cuenta (le faltaba media dimensión o así).
Después de tomarnos no se sabe cuántos vasos de sangría acabamos en Begin the Beguine o algo así, un bar estrechísimo (vaya novedad en Huertas) donde nos pulieron el bolsillo a base de caipirinhas. Ana estaba pletórica, Chaendler contaba un montón de anécdotas, el friqui iba a su bola respondiendo con lucidez cualquier cosa (a pesar del alcohol, o gracias a él).
Se habló de todo, o de mucho. Del transtorno bipolar, de los San Fermines, de Gallardón, de Batasuna, de nuestros nuevos amigos (así se hacen llamar), de Madrid (bueno, de Madrid sólo hablaba yo, y nadie me entendía). Ana y el friqui acabaron a hostias en diferido (están prometidas para el siguiente día), la pelirroja acabó liada con el que había venido a liarse con ella, Chaendler iba a su bola, J. se le iba la mano con todas las mujeres y yo - decían - iba bien fina el día del Orgullo. Porque ayer, en cuanto se me pasó la tontería, me quedé también callada y agazapada en ese bar que hacía esquina.
Subiendo la calle, camino del metro, haciendo literatura bajo nuestros pasos. Frente al café Central apuramos las últimas décimas de alcohol en sangre. El friqui se fue para Atocha porque al día siguiente "tenía que madrugar" (iba camino de conseguirlo, ciertamente), y los demás nos fuimos a Gran Vía. En el metro una pareja sentada a mi lado discutía sobre lo divino y lo humano (reproduciría la conversación, pero no la recuerdo entera), y rendidos y dormidos llegamos cada uno a nuestra parada.
Un día más que ha pasado, un día más que no sé si añade un algo más a la vida que camino, supongo, con algún destino.
Hoy volví a casa con dos discos de bossa nova que ya estoy degustando. Grazie e bon viatge!. Y terminando de leer "De profundis", y la verdad, lo esperaba de mayor calidad. Supongo que es la traducción. Es el relato dramático de la desolación interior. Hace unos meses me habría impactado sin duda, habría hablado por mí. Hoy ya no, he vuelto a ponerme mi capa transparente, más protectora que una compresa con alas. Te sentirás limpia, te sentirás bien.

buscant un somni, fugint del dolor

"El sufrir - por muy singular que ello te parezca - es el objeto por el cual existimos, pues es lo único que nos permite tener conciencia de que vivimos, y el recuerdo de nuestros sufrimientos pasados nos es indispensable, como garantía y demostración de nuestra permanente identidad. Entre mí y el recuerdo de pasadas alegrías existe un abismo no menos profundo que entre mí y posibles alegrías actuales. De haberse compuesto nuestra vida común, cual el mundo se imaginaba, únicamente de placeres, risas y libertinaje, no podría yo ahora evocar ningún recuerdo. El haber estado aquella vida henchida de días y de momentos trágicos, amargos y sombríos en sus comienzos, y terribles y hastiosos en monótono desarrollo y en sus inconvenientes violencias, es lo que me permite ver hoy hasta en sus más nimios detalles los más ínfimos sucesos. Es más: fuera de ello, poco me es dado ver y oír. Es tan intensa la vida en esta mansión del dolor, que mi amistad contigo, en la forma en que me es permitido evocarla, se me aparece siempre cual preludio conforme a los distintos estados de terror, por los cuales he de pasar cada día. Y más aún: esto parece incluso que me es indispensable, como si mi vida - y así yo y otros conmigo la hemos considerado - hubiera sido siempre una verdadera sinfonía del dolor, sinfonía que encaminase, por sus frases rítmicamente ligadas, hacia el certero aniquilamiento, con aquella fatalidad que es en el arte la característica de todos los grandes temas".
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15 de julio de 2006

El mundo de los espejos (leyenda china)

Un día te levantas, te miras al espejo (o no) y le cambias el sujeto a todos los pensamientos, en vez de un "tú" pones un "yo" (o viceversa). Es un auto-bofetón.
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Cuentan que hace muchísimos años, el mundo de los espejos y el de los humanos estaban comunicados. Cualquiera podía entrar y salir de un espejo de pared, de un espejito de mano y hasta de los pequeñísimos fragmentos de un espejo roto.
La gente de los espejos se parecía bastante a la gente humana, aunque eran más pálidos y brillaban en las noches de luna. Los animales del mundo de los espejos tenían un pelaje cristalino, plumas transparentes y ojos de un color plateado que centelleaba bajo la luz. El gran tigre era el más hermoso de estos animales, con sus rayas negras como la noche y blancas como la luna. Sus dientes relucían como cuchillos de plata cuando se deslizaba silencioso a través de un espejo para caminar por los larguísimos pasillos del palacio del Emperador Amarillo.
La vida de los dos mundos había transcurrido sin problemas hasta la noche en que el Emperador, desvelado, observó desde su lecho imperial el paso del tigre frente a la puerta de su recámara. Inmediatamente quiso tenerlo cautivo en su zoológico imperial y llamó a sus imperiales guardias para que lo apresaran. Éstos se acercaron medio muertos de miedo y provistos de una enorme red. Se ubicaron temblando a ambos lados del final del pasillo y lanzaron la red sobre el majestuoso animal.
El rugido del tigre prisionero hizo temblar las paredes del palacio, rompió los vidrios de los ventanales y, atravesando los espejos, llegó hasta los oídos de la gente del otro lado. Entonces, se declaró la guerra.
La gente de los espejos se armó con lanzas de plata y espadas de cristal para rescatar al tigre. Los soldados del Emperador se armaron con mazas de bronce y escudos de hierro para prevenir el ataque. Durante días y noches, los dos ejércitos aguardaron, tensos y sin dormir, el momento de la batalla. Mientras tanto, el tigre recorría una y otra vez su estrecha celda mordiendo los barrotes.
Por fin, una noche sin luna, la gente de los espejos cruzó el cristal que los separaba y arremetió, pálida y fantasmal, contra los soldados del Emperador. La sangre de los humanos corrió roja como el coral y la sangre de sus rivales corrió plateada como el mercurio. Una y otra vez ganaron y perdieron sendas batallas, con una tristísima pérdida de vidas en los dos bandos. Sin embargo, la guerra no terminaba de definirse y el pueblo del Imperio Amarillo empezaba a hartarse de ver morir a sus hijos por un capricho de su gobernante. Temeroso de perder su poder, el Emperador Amarillo llamó a su palacio a un hechicero famoso.
—¿Cómo puedo ganar esta guerra sin perder a mi tigre? —preguntó.
—El secreto es el azogue, mi señor —respondió el hechicero—. El azogue es la base de los espejos y, si bañáis en él al ejército enemigo, volverán adonde les corresponde.
El Emperador encargó a los sabios y alquimistas que prepararan incontables recipientes repletos de azogue y simuló una retirada de su ejército. Cuando la gente del espejo invadió la plaza imperial creyendo haber ganado la guerra, desde lo alto de las murallas recibió un baño líquido y plateado que, poco a poco, los fue disolviendo y devolviéndolos a su mundo. En algunas horas, la gente del espejo quedó prisionera detrás de los espejos de pared, de los espejos de mano y hasta de los pequeñísimos fragmentos de un espejo roto.
Pero allí no se detuvo la venganza del Emperador, sino que los condenó a repetir para siempre los gestos de los humanos. Por eso, desde ese momento, los espejos copian nuestras caras y nuestros gestos.
Sin embargo, la historia también dice que un día los seres humanos del espejo se despertarán de este sueño mágico, y que el primero en despertarse será un nuevo tigre. Entonces, los espejos no nos devolverán nuestra imagen sino otra diferente. Cada vez más diferente y cada vez más parecida al resplandor del tigre liberado.

13 de julio de 2006

Hechos 2,1-11

A veces no sé en qué lenguas hablan los que me rodean porque no les entiendo.
"De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse. En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes".
Y estos no sé qué se han fumado.

12 de julio de 2006

Como perros y gatos

estólido, da.
(Del lat. stolĭdus).
1. adj. Falto de razón y discurso. U. t. c. s.
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Cuando mi hermana y yo discutimos nos llamamos de todo. A veces echamos mano del diccionario: pasa rozando por nuestras cabezas.

11 de julio de 2006

Ruffini

Hablaba con Mauri de Ruffini o, más bien, le intentaba explicar trucos fáciles para saber si había factorizado bien.
Las matemáticas molan, y al nivel 4º ESO, más.
Creo que las personas más románticas, platónicas, idealistas, etc. son los matemáticos. Detrás de una fórmula, si quieres, está todo.
Estaba tan mareada del calor que Mauri se ha levantado sin decir nada (a mí se me iban los ojos, de esto que sabes que te vas "para dentro de tí" mientras él hablaba de tres equis a la cuarta) y ha puesto (por fin) el ventilador. Luego hemos continuado discutiendo sobre el tal Ruffini. He decidido que, visto que el chaval lo que necesita es un milagro, que aprenda él solo. Casi no hablo, me tiene que contar qué ha hecho, cómo lo ha hecho, qué fórmula cree que se puede utilizar, etc. Con todo. Que lo saque él solito, que para eso tiene cerebro.
Después me he ido por el centro. En teoría de compras. Después de una hora y media y tragarme dos colas para probadores, en la cola para pagar decidí que pasaba, que me iba a casa, que mi tiempo no valía esperar otra cola más. Así que, coca cola en mano, me he dado una vuelta por una calle que vende desde cuchillos a telescopios de segunda mano.
En el metro, para variar, no había aire acondicionado, y las sardinas se vestían de personas humanas. Veo playas en mi imaginación, y cervezas bien frías.
Editado: acabo de leer la primera parte del informe de la Guardia Civil sobre el caso "Operación Puerto", esto es, la pillada a los ciclistas que se dopan (y a los que los dopan). Francamente, si haces algo ilegal, al menos hazlo bien; es decir, si te apellidas Scarponi no puedes utilizar de mote Zapatero (Scarpa en italiano es zapato), no, hay que ser más listo. Si todo el mundo en el pelotón te llama Búfalo no puedes utilizar ese mote también cuando te dopas; o si tu apellido es Gutiérrez no puedes ser conocido ilegalmente como Guti. En realidad hay que ser gilipollas.

9 de julio de 2006

Campioni!





Con jugadores no profesionales como estos era obvio que los "mayores" iban a ganar el mundial.

7 de julio de 2006

Días de excepción

Música.
Viajes.
Autobús.
El sueño.
Las visitas no esperadas.
Soria.
El café del norte.
Un libro.
Comenzar.

La ciudad nos enseña que no somos ni seremos nunca los de antes.

6 de julio de 2006

Ti voglio bene



Becca, uno di questi giorni la mancanza di voglia sparirà.... nel fratempo... ti voglio bene.

Mi canción favorita del anterior disco de Tiziano Ferro. Dedicada a un amigo suyo que dejó de serlo. Nascondere principesse nel castello significa dar puñaladas traperas
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5 de julio de 2006

Me gust'er furbo

Desde que acabé los exámenes (24 de junio) no me he recuperado del cansancio, de las horas sin dormir, de la escasez de tiempo para el ocio, en fin, de la fatiga.

Así que he dormido muchas horas pero no he descansado. Me levantaba y me decía que no iba a ir a trabajar, que me daba igual que me echaran, que lo único que quería era dormir ochenta horas seguidas. Creo que si fuera capaz (de dormir 80 horas seguidas) seguiría igual de cansada.

Ayer, por inercia, vi el partido de fútbol. En el descanso me conecté al messenger y les dije a las mosqueteras que estaba flipando. Cuando Italia marcó el primer gol del salto que di me cargué una lámpara de pie de Ikea que tenemos, y que ya estaba un poco fastidiada.

Dormí como un lirón. A las 6 me he despertado totalmente descansada. Decidí no traer banderitas de Italia ni camisetas, aunque me han felicitado, porque el mundial sólo lo gana uno, para el resto sólo significa menos días de vacaciones.

Ma il migliore non resiste

E quanto è bello quanto è triste

4 de julio de 2006

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Sí, pero quién nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette, saliendo de los portales carcomidos, de los parvos zaguanes, del fuego sin imagen que lame las piedras y acecha en los vanos de las puertas, cómo haremos para lavarnos de su quemadura dulce que prosigue, que se aposenta para durar aliada al tiempo y al recuerdo, a las sustancias pegajosas que nos retienen de este lado, y que nos arderá dulcemente hasta calcinarnos. Entonces es mejor pactar como los gatos y los musgos, trabar amistad inmediata con las porteras de roncas voces, con las criaturas pálidas y sufrientes que acechan en las ventanas jugando con una rama seca. Ardiendo así sin tregua, soportando la quemadura central que avanza como la madurez paulatina en el fruto, ser el pulso de una hoguera en esta maraña de piedra interminable, caminar por las noches de nuestra vida con la obediencia de la sangre en su circuito ciego.
Cuántas veces me pregunto si esto no es más que escritura, en un tiempo en que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y máquinas de conformismos. Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será otra vez literatura? Rebelión, conformismo, angustia, alimentos terrestres, todas las dicotomías: el Yin y el Yang, la contemplación o la Tatigkeit, avena arrollada o perdices faisandées, Lascaux o Mathieu, qué hamaca de palabras, qué dialéctica de bolsillo con tormentas en piyama y cataclismos de living room. El solo hecho de interrogarse sobre la posible elección vicia y enturbia lo elegible. Que sí, que no, que en ésta está... Parecería que una elección no puede ser dialéctica, que su planteo la empobrece, es decir la falsea, es decir la transforma en otra cosa. Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas. En uno de sus libros Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era la paz. El tipo murió de un síncope, y el tornillo desapareció apenas acudieron los vecinos. Uno de ellos lo guarda, quizá lo saca en secreto y lo mira, vuelve a guardarlo y se va a la fábrica sintiendo algo que no comprende, una oscura reprobación. Sólo se calma cuando saca el tornillo y lo mira, se queda mirándolo hasta que oye pasos y tiene que guardarlo presuroso. Morelli pensaba que el tornillo debía ser otra cosa, un dios o algo así. Solución demasiado fácil. Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo. Picasso toma un auto de juguete y lo convierte en el mentón de un cinocéfalo. A lo mejor el napolitano era un idiota pero también pudo ser el inventor de un mundo. Del tornillo a un ojo, de un ojo a una estrella... ¿Por qué entregarse a la Gran Costumbre? Se puede elegir la tura, la invención, es decir el tornillo o el auto de juguete. Así es cómo París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos. Nos arde un fuego inventado, una incandescente tura, un artilugio de la raza, una ciudad que es el Gran Tornillo, la horrible aguja con su ojo nocturno por donde corre el hilo del Sena, máquina de torturas como puntillas, agonía en una jaula atestada de golondrinas enfurecidas. Ardemos en nuestra obra, fabuloso honor mortal, alto desafío del fénix. Nadie nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette. Incurables, perfectamente incurables, elegimos por tura el Gran Tornillo, nos inclinamos sobre él, entramos en él, volvemos a inventarlo cada día, a cada mancha de vino en el mantel, a cada beso del moho en las madrugadas de la Cour de Rohan, inventamos nuestro incendio, ardemos de dentro afuera, quizá eso sea la elección, quizá las palabras envuelvan esto como la servilleta el pan y dentro esté la fragancia, la harina esponjándose, el sí sin el no, o el no sin el sí, el día sin Manes, sin Ormuz o Arimán, de una vez por todas y en paz y basta.

2 de julio de 2006

C'è

El camino de la vida no es un anuncio de dentífrico blanqueador. En el camino hay hipotecas que no se pueden pagar, hay señoras de permanente en las peluquerías de barrio, hay monstruos debajo de la cama, hay armarios, hay cristales sucios, hay miradas limpias, hay enfermedades, hay abrazos, hay ranas de ojos saltones, hay belleza, hay pobreza, hay pegamento del todo a cien, hay sonrisas, hay blogs, hay fiestas, hay lágrimas, hay muerte, hay vida, hay altavoces que no funcionan, hay operaciones que cambian caras, hay almas con llaves para guardarlas, hay vídeos de youtube, hay dictadores, hay papeletas de descuento de fotoprix, hay kebabs de ternera, hay mariposas, hay murciélagos, hay Roberto Benigni, hay música, hay tebeos, hay agujeros por donde se escapa todo, hay ventanas de esperanza, hay libros por leer, hay conciertos, hay besos, hay tortazos, hay gritos, hay lágrimas, hay palizas, hay caricias, hay discos pirata, hay nostalgias, hay recuerdos, hay ausencias, hay presencias, hay películas, hay subrayadores que no funcionan, hay post it para dejar mensajes, hay mensajes, hay sentimientos que se transmiten a través de un cable, hay sentimientos que se transmiten con la yema de los dedos, hay fútbol, hay coca cola, hay declaraciones de principios, hay cuentos con final feliz, hay amargura, hay dentistas, hay ordenadores que echan humo, hay Italia, hay el futuro, hay el pasado, hay un día que comienza y que te lo trae todo, hay escobas voladoras escondidas dentro de cada uno, hay viajes en escobas voladoras que nos llevan bien lejos, hay ganas de escribir, hay ganas de sentir, hay ganas de llorar, hay lágrimas y hay risas, hay espera y hay esperanza. Hay una canción de Jorge Drexler que se parece mucho a este post, hay primos con faltas de ortografía chateando en el messenger, hay perros que se ríen descojonados, hay desperdicio, hay vicio, hay derechos, hay activismo, hay puertas que se cierran, hay un saludo para quien nos lee, hay un abrazo para quien lo necesita, hay una lágrima para compartir, hay más ventanas, ventanas altas, hay escaleras que llevan a algún sitio mejor, y hay llaves que abren las almas que hay.

chueca, porros y jedies...

Vuelvo a casa. Preparada para participar en miss camiseta mojada 2006. Antes de dejar a perl, me dice que tengo material para varios post, es difícil de explicar. Hemos acabado en una calle donde una mujer nos regaba con su regadera gris, aguafría, agua caliente. agua fría, agua caliente.... .
Un chico de camiseta verde me acaricia el pelo y me seca con su camiseta. Luego a un amigo de j. le pide que le pegue.
Acabamos en un portal, con j. y sus amigos. El patio interior acaba siendo el meadero de todos. Un grupo de gente extraña mezcla cerveza con vodka y mi sangría cada vez tiene menos sangría y más vodka. Y coloca (mucho). El de la cerveza con vodka lleva consigo un látigo y comienza a pegar a sus amigos.
Se apagan las luces y un tipo vestido de jedi con espada láser le mete mano (con la espada) a j., él se deja hacer. Las luces van y vuelven, y acabo fumando porros con j. mientras me dice que le sorprendo (pero no me besa, yo no llevaba espada láser) y bebiendo chupitos de vodka (encontrado en el suelo) con antonio, uno de los amigos de j.
Cuando nos vamos ya no quedan porros ni sangría ni vodka. Y chueca sigue mojándose con una regadera gris. En canillejas me espera helado de chocolate y un, espero, madrugón para continuar leyendo Rayuela. Estoy lúcida, o no, hemos descubierto un brebaje que coloca desde el primer sorbo. Seguiremos informando.