28 de abril de 2007
24 de abril de 2007
Aunque tú no lo sepas. Dos
Existen algunas personas que no quiero que desaparezcan de mi vida. Es más, siento que forman parte de ese tejido “social”, personal, que nos vamos haciendo cada uno, forman parte del vestido de mi vida. De mi vestido favorito.
Voy a poner un ejemplo. Conocí a Isa porque vive con Álvaro, que iba a mi clase porque los dos tuvimos problemas con el learning agreement y coincidimos (y a mí me gustó su correo electrónico, su aire de canalla y sus ojos).
En febrero cambié de casa e Isa me ayudó el primer día con las maletas. Nada más entrar en la casa y oír hablar a una de mis compañeras de piso me dijo por lo bajo “luego te tengo que contar algo”.
En esa casa iba a vivir ella en Roma, pero por desavenencias con un par de inquilinas al final no pudo. Si ella hubiera ido a vivir a la que es hoy mi casa nunca la habría conocido.
….
Me la encontré en el autobús, por casualidad, dos veces (en dos sitios distintos de Roma). Yo quería decirle que tenía un día malo, que era uno de esos días en que no abandonarías la cama porque se te cae el mundo encima al abrir el portal y salir a la calle. Que me hacía falta un caffèlatte y hablar de las cosas visibles e invisibles. Pero le propuse el asalto a la Fontana di Trevi (próximamente en este mismo blog) y ya se me fue la cabeza con otras preocupaciones más mundanas…. De llamadas telefónicas que me ponen de los nervios y canciones que traen recuerdos que hacen llorar.
Antes de ayer le dije a Álvaro que fuéramos a la playa. Pero no fuimos, porque él se está desligando de las cosas de Roma, y yo me estoy desligando de él. No sé por qué pasa, pero pasa.
Una noche en un bar me acerqué a él y le dije al oído que era gilipollas (desde ahí nos juntábamos siempre que nos veíamos). Otra noche en Campo di Fiori le dije que “se fuera” y se le pusieron lágrimas en los ojos. Luego le pedí que se quedara en la Fontana di Trevi y las lágrimas fueron mías, porque él dijo no. No quiero estar en Roma para despedirle, no quiero cometer la torpeza de decirle alguna ñoñez. No quiero que me vuelva a mirar mientras dice que “no hay nada que le retenga aquí” (porque no es la primera vez que lo oigo en alguien que me importa). Así que he planeado un viaje a Napoli que durará tres días.
Y aunque tú no lo sepas (o igual lo sabes, porque vas un paso por delante) mi vida es otra cosa, algo que está comenzando a ser ligero. Una vida sin prisas pero sin pesos. Y esto me gusta. Y no es el dolce far niente, me siento renovada, y me faltan días para hacer las mil cosas que quiero hacer. Y quiero cumplir las cosas que me pido a mí misma. No quieres verme en una playa de Roma…. Pero igual nos vemos en ese bar de Vallecas. Cada día más lejos. Cuando me canse de estar sola volveré a inventarte. Intentaré besarte desde el primer instante, y nunca más te diré que no cuando me ofrezcas un concierto.
Y aunque tú no lo sepas, me he inventado tu nombre… me drogué con promesas, y he dormido en los coches…. Aunque tú no lo entiendas nunca escribo el remite en el sobre…. Por no dejar mis huellas…..Aunque tú no lo sepas, me he acostado a tu espalda y mi cama se queja fría cuando te marchas…. He blindado mi puerta, y al llegar la mañana no me di ni cuenta….de que ya nunca estabas… y aunque tú no lo sepas, nos decíamos tanto…. Con las manos tan llenas cada día más flacos… inventamos mareas, tripulábamos barcos, encendía con besos el mar de tus labios y toda tu escalera.
Esto lo escribí hace ya un mes o así. Ya se fue, las cosas siguen cambiando (y cambiándonos).
Muchas gracias por preocuparos por mí, pero don't worry. La italiana en tres meses no me ha dicho nunca una palabra más alta que otra. Soy la única de la casa con la que se habla y, sospecho, me tiene algún tipo de respeto o miedo. Va diciendo por ahí a las otras que soy inteligente. Igual tiene miedo de quedarse sola. Pero ya aprendí en la otra casa a no casarme con nadie y a cuidarme, mi salud por delante. Así que cuando me lo contaron lo del sábado me descojonaba. Que se maten si quieren.
23 de abril de 2007
cosas de casa
20 de abril de 2007
Cosmofobia
Tenía ciertas ideas preconcebidas respecto a este libro: que sería completamente distinto a todo lo que Lucía nos tenía acostumbrados (el libro “menos Lucía”) y, quizá, con poco éxito comercial y de crítica. Lo segundo lo ignoro (tampoco me interesa tanto), pero de lo primero me permito opinar.
Desde mi punto de vista (aquí va una clasificación “friki”) los libros de L.E. pueden clasificarse en “intensivos” y “extensivos” (sí, como los métodos de cultivo). Con intensivos me refiero a libros con un hilo o trama argumental muy fuerte y de profundidad, e incluyo a Beatriz y los cuerpos celestes, Amor, curiosidad, prozac y dudas, De todo lo visible y lo invisible, Un milagro en equilibrio, Nosotras que no somos como las demás y Una historia de amor como otra cualquiera (dentro de ellos, cada cual con su nivel de intensidad, profundidad y calidad distinto, como es lógico).
E identifico a los extensivos como los ensayos y los “inclasificables”, del tipo Aguanta Esto, Courtney y yo o Ya no sufro por amor.
A mí me gustan los intensivos. Los extensivos no me gustan nada. Los he leído porque son de la misma autora, y el sello personal lo encuentras de todas formas, están bien escritos y tal, pero no me gustan. Además opino que no explota todo su potencial tan bien como en los intensivos.
En este punto llega Cosmofobia. Un libro extensivo lleno de “microintensivos”. Todas las Lucías dentro de un solo libro.
No sé si calificarlo de novela, no me parece tal. Me recuerda más bien un album de fotografías, de esos familiares, grandes y antiguos, que todos tenemos en nuestras casas. Esos de lomos marrones que incluyen desde fotos de mi bautizo a días en el campo, pasando por fotos de los tíos que se fueron a la mili, los licenciados, el nacimiento de mi hermana, un horrible corte de pelo, un parche en el ojo, un brazo escayolado o aquella foto con el R5 amarillo al cual sólo llego a la altura de la matrícula. Un puzzle diverso, quizá poco glamuroso pero real, piezas de una máquina imperfecta que se llama vida.
El primer libro que leí de Lucía fue De todo lo visible y lo invisible. Luego leí todos los demás pero siempre De todo lo visible fue en mi opinión su mejor libro. Hasta hoy. Cosmofobia es mucho más maduro, sin olvidar su propio sello en cada página.
19 de abril de 2007
hoy va de vídeos......
Y ya que estamos con vídeos... aquí la canción que me gusta del último disco de Biagio Antonacci. El disco se llama "Lascia stare" y esta canción es una especie de rareza-regalo, grabada hace quince años y nunca publicada.
Y bueno, ya a lo mío, que es el frikismo.... una de mis canciones talismán en la adolescencia. Nos ahorramos comentarios sobre la chaqueta espacial, la camisa a cuadros y las fans abrazadas....
17 de abril de 2007
derecho a quejarse?
11 de abril de 2007
otra vez
estaba tan estresada las ultimas dos semanas (estoy) que no sabia si ir a urgencias o a una farmacia... al final opte por ir a la farmacia (si sigo mal ire la semana que viene en Madrid) y me deje el movil en el mostrador. cuando me di cuenta nadie sabia nada, y estoy sin movil.
estare todo el dia por la calle dando vueltas, como llevo toda la magnana y estare toda la tarde hasta volver a tener un movil funcionando en el bolsillo.
