31 de enero de 2007

300 (un poco de todo)

Este post lo escribi cuando estaba en Madrid. Centenario del blog. Van 300.
Si pongo “La traición de Wendy” a sonar en el reproductor musical de mi ordenador comienza siempre por la canción número siete. No tendría por qué acordarme de que es la canción número siete pero el caso es que me acuerdo. Es una canción de la que hablé tiempo atrás en este blog, “Buenos Aires 2001”. Y es que me da por pensar que en este blog he hablado demasiado de mí misma, a pesar de “novelar” todo un poco (personas convertidas en personajes, o situaciones de un minuto magnificadas en más de 25 líneas) sin contar nada que no sea cierto. En este blog nunca me he traicionado; mi vida no me la invento. Pero a veces la decoro. Lo dicho, hablo demasiado de mí misma, y de cosas reales (y cotidianas y muy aburridas, y a veces incluso pongo nombres reales y todo). Y una, a pesar de friki, es realista.

Leo en El País una entrevista con una escritora de 31 años, una escritora que me parece que un día dejó de ser humana, por cómo habla. La tipa afirma que ahora se viene a vivir un año a Roma. Supongo que la meterán en algún chalecito “al otro lado del río”, y le taparán los ojos a una realidad social triste (y evidente).

Leo la revista “La quimera”…. Hablan de la misma autora (idéntica impresión que me dio en El País), y también hablan de la Argentina narrada (soberbios los fragmentos de conversaciones entre Bioy Casares y Borges). Borges, sí, el del “cameo” en la última película de Benigni que escribió el poema “El amenazado”.

En mi habitación de Madrid tenía una postal (bueno, tenía muchas, toda la estantería con postales de ciudades o de sitios, donde he estado y donde no, mías o recibidas o regaladas) de Buenos Aires que me dio Xime cuando la conocí en 2004 (junto a un “Todo Mafalda” que vale oro, y algunas otras cosas más frikis, como un jersey para zurdos o un dvd de los oficios de León que le dieron en un viaje de muchas horas que la llevaría a encontrarse con sus “raíces”).

Argentina se ha hundido al menos dos veces en el último siglo. A comienzos del siglo XX era la séptima potencia del mundo (aunque este dato sólo sirva para las “estadísticas”, véase el caso de Italia, que forma parte del G8 y basta con darse una vuelta de tres o cuatro días por aquí para descubrir que un día de estos se caerá y dará más pena de lo que ya de por sí da; sirva como dato: 6 millones de italianos no saben leer ni escribir). Y hoy en día no está considerada del grupo de países desarrollados. A finales de los años ochenta tenía tasas de inflación cercanas a cinco mil por ciento. Esto parece así como una estadística lejana, un cuadrito de barras, un histograma, algo con colores y una leyenda debajo a lo cual no prestar mucha atención, pero imaginad que los precios de todo suben un 5000% en un año. Lo que cuesta hoy un euro en un año valdrá cinco mil (por supuesto, sin incrementar el salario nominal). Da risa que los economistas no consideren eso “hiperinflación” (hiper, lo que se dice hiper, “sólo” si supera el 30 mil por ciento anual, ejem, estamos como para fiarnos de los economistas hoy en día. Lo digo voy en serio). Y poco antes del Prestige, veíamos en el telediario de La Primera niños argentinos que se morían de hambre.

Pienso en la gente que conozco, poco o mucho. Me pregunto muchas veces, como en la canción de Serrano, “¿qué andarás haciendo ahora?”. Antes estaba mucho más comunicada, conectada, vía Internet sobre todo. Y entonces tenía una idea más o menos fija y precisa de lo que andaba haciendo la gente, y ellos de mí. El tiempo, las personas y los espacios que ocupaban eran seguros. Sabían dónde o cómo encontrarme (y yo a ellos). Ahora tengo mucho más tiempo “anónimo”. Tiempo en el que no sé muy bien lo que hago (ni lo que hacen, la vida cambia sin estar presente, o no a tiempo), porque se ha ido y no he hecho nada (con ese tiempo). Esto provoca inseguridad, es cierto, pero también oportunidad. Recuerdo haber comenzado una colección de películas de Roberto Benigni (como es una colección que salió hace tiempo con un periódico, voy encontrando ejemplares en mercadillos de la universidad o en Porta Portese – y encontrarlas da casi más emoción o al menos la misma que encontrar discos raros - ). Por el momento sólo he encontrado dos, pero tampoco sé cuántos títulos tiene la colección lo cual me invita a seguir buscando. También he escrito algunas cartas (desde hace unas semanas ya no porque perdí el papel que empleaba: unas hojas giallorosse que encontré en una papelería de Piazza Vittorio. Eran unas hojas naranjas y rojas, de lo más cursi que me he permitido en mucho tiempo). He salido de fiesta al principio muy a lo loco, ahora todo más calmado. Como siguen sin salirme las cuentas añado todas las noches en San Lorenzo. Me he comprado una guitarra a medias con una niña de cuarta dimensión, una niña que tiene la misma idea que yo de tocar la guitarra (nula), pero que llena todo lo que toca de optimismo con su “tía, cómo mola, es genial” (lo dice siempre, sea lo que sea lo que digas o lo que hagas). Una noche, en medio de una plaza, me di la vuelta y le dije “Isa, ¿sabes una cosa?”. “No, dime”. “Estamos delante de un momento irrepetible”. Sólo por su optimismo sé que sacaremos algo de ella. Se llama Veinticinco (la guitarra). Le tenemos que cambiar las cuerdas, tiene un bollo por un lado y una funda verde y vieja. Fuimos expresamente a comprarla a Portaportese hace dos o tres domingos.
No he escrito apenas nada (fuera de los post del blog, cartas –no tantas en realidad- y algunos poemas sueltos – pocos y malos, antes también eran malos pero eran más - ), así que quizá por esta parte es por dónde se me quedan cojas las cuentas. Ahora tengo un ordenador (razón: riñón derecho) y un cuarto propio (razón: el otro riñón), así que no tengo excusas. Pero me encuentro que no sé sobre qué escribir. Podría escribir de lo que conozco, de lo que vivo. Pero, como critica Carmen Martín Gaite, ello no incluye ninguna reflexión crítica, ni invita a ello. Además, eso ya lo hago en el blog (blog al que, por cierto, no sé cómo clasificar – a veces me resulta patético - pero que mantengo exclusivamente porque con él al menos escribo algo de vez en cuando, bueno, y también recordaré en el futuro momentos y situaciones y personas interesantes. Es, pues, algo vacío, un mero reflejo inexacto de una realidad ya de por sí subjetiva. Algo así como la mitad de la mitad de la mitad de la verdad. Si a eso le añadimos que mi situación me convierte en una “niña bien” (si hace dos años, o hace seis meses, me hubieran dicho que estaría aquí, viviendo como lo estoy haciendo –al más puro estilo nihilista- no me lo creería por una parte, y por otra pensaría que malgasto el tiempo. Ahora prefiero pensar en Roma como una recompensa – y como la consecución de un sueño, claro está -, entonces se me quitan todas las ganas de escribir. Igual al año que viene cuando sea “seicentoeurista” (y con suerte) tengo más motivos y ganas de crear una reflexión crítica.

El miércoles fui a cenar a casa de A-style y luego estudiaríamos el examen del jueves. Ella preparó la cena. De vez en cuando voy a su casa a comer, y visto que apenas me defiendo con los pucheros, no está de más comer comida normal de vez en cuando (por ejemplo, la semana pasada, comí tres veces paella). Comenté mi ineptitud en la cocina (ella ya lo sabía, pero sus compañeras de piso no). Una de ellas se sorprendió (ojalá pudiera decir que me gusta cocinar y que lo hago bien, pero lo cierto es que no lo hago bien, y que además me estresa muchísimo) y me preguntó “entonces, ¿qué vas a hacer? ¿Casarte con uno que sepa cocinar?” (no comments). Dije que “casarme con uno que supiera cocinar” estaba objetivamente muy lejos de mis intenciones.

“Entonces, ¿vas a contratar a alguien para que te cocine?”

Me callé, pero pensé: cuando trabaje, la empresa me dará una mierda de vales comedor para comer en una mierda de restaurante de 8 euros el menú en cualquier ciudad dormitorio, o una hamburguesa llena de dinamita para el cuerpo. Y cuando llegue a casa estaré tan reventada que, créeme hijita, no me quedarán muchas ganas de cocinar (ni de nada). Debe ser que aquí lo del “mileurismo” no se lleva.

La semana pasada, en Madrid, S. (una de las tres integrantes de POZ) tuvo una especie de reunión de antiguos (2 años atrás) alumnos de ADE. Todos integrantes de una gran empresa de esas que arden en rascacielos con nombre de familia noble, de las que te han comido sabiamente el coco por y para la compañía, en busca de la excelencia competitiva y tal y cual. A veces me acuerdo de ellos, han conseguido lo que quieren.

Y quién sabe si no será también mi destino próximo. Una era amiga nuestra; y digo era porque pronto se destapó (o nos destapamos todos), y pasamos a considerarla “la perlas”, no tanto por perlas físicas si no por las perlas que te soltaba (del tipo “puñalada por la espalda” o “pullas que te pillan en fuera de juego”). La perlas se ha comprado un chalet (ojo, con mi edad). Cuando me lo contaban me eché a reír. S. resumió la vida actual de las tres integrantes de POZ (ella misma, E. y yo), y a poco se caen de la silla. Supongo que ellos estarían alucinados porque haya vida más allá de su Gran Compañía. Pero a mí lo que me alucina, y lo que me gusta, es que las tres estemos donde queremos estar. Sé que en breve seguiremos escalando, y cayendo, en el juego de equilibrios simultáneos de tirar y empujar. Pero lo que me va quedando cada vez más claro es que en este juego de la vida poco importan las Grandes Compañías, si tenemos a nuestro lado a esas Compañías que no cotizan en Bolsa, ni saben de capitalizaciones ni derechos de suscripción. Compañías que no tienen cuenta de pérdidas y ganancias ni capital social. Compañías que no sudan 15 horas al día por algo en lo que no creen. Pero Compañías que se toman un café contigo cuando vienes a verlas, y que hacen malabarismos en los horarios y en los lugares para que una cena en el Gataflora sea posible. Ya pueden caerse rascacielos e incendios, o pueden suceder más Veintinueves de octubre. Porque hay Compañías que nunca estarán en números rojos.

En realidad en este post iba a hablar de Buenos Aires, pero creo que lo dejaré para cuando vaya.

De mayor quiero ser hija de ministra.

29 de enero de 2007

Goya 2007

No sé si la gala fue entretenida o no. Tampoco he visto ninguna de las películas (bueno, sí, tres). Pero lo que me sorprende que no apareciera en ningún medio es que una hora antes del inicio de la gala dos espontáneos se quemaron a lo bonzo en la entrada (sí, donde varios minutos más tarde Pe firmaba autógrafos).... . Por cierto, chapeau para Guillermo del Toro. Más de 10 minutos hablando con la gente que estaba esperando fuera con el frío. Lo mismo puedo decir de Pe y de algunos más. La (gran) decepción es que a Ariadna Gil casi ni la vi, sobrepasaba seguro el límite de velocidad.
Cuando estoy allí no quiero venir. Cuando estoy aquí no quiero irme. Mis afectos tienen un mareo propio de la N-111.

28 de enero de 2007

Me han chorizado el móvil en el rastro esta mañana. Creo que fue un tipo mientras compraba pilas en una tienda de todo a cien. Pero de todas formas, al grano: no tengo número español (y cuando lo vuelva a tener no será el mismo porque no encuentro por mi "casa ordenada" los papeles con códigos y tal y cual), y tampoco tengo número italiano (porque tengo tantas luces que guardaba la tarjeta italiana también dentro del móvil).
Por fortuna la tarjeta de crédito o el DNI no los guardaba ahí dentro también. Y bueno, si te conozco y/o me conoces, ¿qué tal si me mandas un email con tu número de teléfono? (de aquí a una semana prometo tener móvil). Y es que de memoria....

Lecciones para dejar de ser romántica

Dos hombres y un destino. Ése debería haber sido el título del post, porque esa frase debería poder definir el viernes por la noche. Y sin embargo no fue así, porque de los dos hombres no se supo nada y de las 12 personas que íbamos a cenar aparecimos la mitad. La mitad de esa mitad salió por patas cuando notó el viento gélido en la cara, y las tres más valientes nos aventuramos en la noche madrileña, hasta un desayuno rodeadas de yonkis en un bareto de Atocha. Fumé como un carretero. Esta frase me ha hecho siempre mucha gracia, porque no entiendo el concepto de carretero: por un lado tenemos a un señor que lleva una carretilla, y asi difícilmente podrá fumar a la vez que la lleva. También puedo imaginarme, por otro lado, a aquellas personas que se ponían en la entrada de los pueblos y cuya función era cobrar impuestos (tiene ese oficio un nombre preciso que no recuerdo): pero me resulta mucho más difícil imaginarme a este carretero cobrador de impuestos fumando, puesto que en mi pueblo, en la caseta en la entrada del mismo en lugar de un cobrador había una cabra (no es coña, yo la vi con mis propios ojos). Y la frase se convertiría en algo así como "fumé más que una cabra cobradora de impuestos en una aldea de la sierra abulense". Y ya pierde toda la gracia.

Aparte de perder gracias, cada vez que vengo a Madrid ocurren derrumbamientos. Hoy puedo decir que Madrid está derrumbado, deconstruido. Y lo mismo puedo decir de Roma, en los albores de un proceso de transición que se viene venir desde hace tiempo. El caso es que ninguna de las dos situaciones me incomoda. Es más, lo agradezco (estoy en una etapa muy buena, me afecta menos). Ya era hora de que Roma significase "construir un mundo". Y para nacer, como diría Hermann Hesse en boca de Max Demian, hay que destruir un mundo.

Esta noche Álvaro me esperaba en Malasaña. Y no fui. Anoche yo le esperaba en Malasaña. Y no vino. Sé que me gusta pero que no estoy enamorada de él. Y la básica razón es que hablo mucho de él, doy datos (a veces me lo creo tanto que pienso que de verdad se llama Álvaro y todo), cuento cosas precisas y concretas. Si estuviera enamorada escribiría sin describir. A lo largo de este blog me he enamorado dos veces y creo recordar que lo concreto brillaba por su ausencia.

No me gusta hablar de lo que me es ajeno (entiendo un blog como algo personal, y no comprendo a quienes sostienen que es vomitivo hablar de ti…. ¿de que hablar si no en tu propio blog? ¿del salami de Módena?, y sin embargo hay veces en que todo está interrelacionado por el simple hecho de que subjetivamente los significados en ámbitos diversos son los mismos. Como el significado que lleva a la decepción o a la deconstrucción. Hoy me encontré con una persona que se ha convertido, sin darse cuenta, en lo que no quiere ser. Todos necesitamos atención, de hecho escribir un blog es un buen ejemplo de esa necesidad, pero hay grados y grados. Si miramos la televisión nos encontramos con personas que interpretan un papel; es decir, vemos personajes. De vez en cuando me pregunto cómo serán las personas que hay debajo, si se parecerán a lo que dejan ver - o al guión prescrito de lo que han de ser - y más preguntas sin respuesta del estilo de las anteriores.

A veces me da por pensar(me), una especie de "resolutions" para el año nuevo realizadas con mayor frecuencia. Pienso en cosas distintas (pero con significados que subjetivamente acaban por cruzarse) como este blog (que estuvo a punto de desaparecer hace un par de meses), en las traiciones (que hoy en día, en plena fase nihilista, me provocan indiferencia: duelen otras cosas en todo el cuerpo). Cuando pienso mucho me duele la cabeza, porque voy pasando de un tema a otro, como un brainstorming que hago conmigo misma. Qué es real y qué no, y por qué la gente es tan gilipollas. No sabes si compadecerles o unirte a ellos (igual estás ya dentro y todo, quién sabe, nadie está solo). También he pensado mucho en política, pero es un tema que no tiene mucho que ver con el tono de este post (porque no voy a empezar a hablar de religión, o de lo que yo pienso sobre la religión y su relación con un estado laico).

He decidido dejar de ser romántica. El miércoles hablé con una amiga a la que hacía mucho que no informaba de mi vida. A la tercera o cuarta frase de "resumen" de los últimos tiempos me dice "tía, es que no puedes ser romántica. Si dices que te enamoras, ya te has quedado sin posibilidades". Entonces he decidido que he de intentar no serlo (al menos intentarlo) para ver si así hay diferencia. Vengo pensando cosas, pasos que he dar, etapas y consejos para que, en la vida práctica, el romanticismo desaparezca de mi vida.

1. No escuchar música italiana. Ni el 70% de la discografía de todos los demás. Bueno, visto lo que tengo por el disco duro y en casa.... dejar de escuchar música en general.
2. En el concierto de Tiziano Ferro ponerme tapones para los oídos (no te puedes fiar de un tipo que canta "Y estaba contentísimo" con el tono de voz de quien acaba de enterrar a su padre).
3. Meter en una caja y cerrar bajo siete llaves libros de poesía, poemas sueltos, fotos, postales y cartas. No leer nada porque si leo puedo imaginar. Y la imaginación y el romanticismo van de la mano.
4. Por supuesto, no volver a escribir ni una sola carta de amor (joder, sí, soy “deesasquelasescriben"). No escribir nada que tenga una carga sentimental mayor que la de la lista de la compra (aunque eso suponga momentos muy tensos en los que me coma las manos de las ganas de escribir un sentimiento).
5. No volver a ver ni una sola película de Benigni (relacionado con el punto 3 y el exceso de imaginación). No ver películas.
6. Practicar bookcrossing con el ejemplar de "Rayuela" que voy paseando (como si me lo leyera o algo así).
7. En el blog hablar, como quien dice, del tiempo. De lo que me es ajeno.
8. Borrar del diccionario palabras críticas como “morriña”, “párpado” o “duermes”.
9. Evitar a toda costa la lucidez.

26 de enero de 2007

Prossima stazione.... Roma Termini

Dentro de poco me verán los romanos como el señor de la foto (Piazza Navona), ganándome el sueldo con una guitarra desvencijada mientras la gente pasa de largo.
A veces pasan trenes que nos llevan a lo que queremos ser, y comprenden incluso los sueños más grandes.

Ayer vi a tres personas de esas que son grandes aunque no lo sepan. A Miguel lo encontré por sorpresa (y le di una sorpresa). Comí con Mari y planeamos cinco días en Roma que pasará en febrero. Y con S (POZ) desayuné como en los “viejos” tiempos.

Recibí un montón de abrazos y de frases interesantes.

Esta mañana mi barrio tiritaba (y yo con él) a 9 grados bajo cero. Y luego comí por Avda de América con una super-nena, conté cosas frikis y me regaló un póster de una rata típica española (póster central de El Jueves). Creo que lo pondré en la puerta de mi habitación.


Y antes mandé una carta que cuenta 4 meses de vida. 35 hojas de carta (sono talmente pigra che non riesco a spiegarvi quanto).

25 de enero de 2007

un giorno schifoso

Tengo un cabreo tan grande que no me rigen las neuronas. Me daría cabezazos contra las paredes si no fuera porque tienen posters que aprecio.
Mari me ha dicho hoy que me he enamorado de Little. La gente suele ponerse de acuerdo en las cosas más inverosímiles, que no comparto en absoluto, como que "little es extraño" o "te has enamorado de él".
Hoy ha nevado en Madrid, unos segundos, cuando salía de casa.

24 de enero de 2007

Creed en nosotros a cambio

Había escrito un post hermosísimo (que diría mi abuela) para publicar hoy, pero he leído que han puesto una demanda a Javier Marías (y a El País) por su último artículo en EPS. JM es uno de mis autores preferidos y, aunque cuando he ido a la Feria del Libro he salido echando pestes sobre él, leerle es un placer para los sentidos. En la biblioteca he leído lo de la demanda de la AVT hacia JM y me he acordado de cuando dejó los artículos de El Semanal por censura. Y eso que el artículo era de lo más normalito.
Estoy bajando música de Fabrizio De Andrè. Hace unas tres semanas fui a un concierto de un hombre que hacía versiones de él, y no sé si por la compañía o por las canciones fue una gran noche. Cuando lo tenga algo más escuchado hablaré seguro de él.
Ayer volví a Madrid. Sólo salí para un café y una vuelta por el centro. Hoy ha tocado "chapar", pero poco a poco me va ganando la desesperanza. Comunque, daré el resto hasta mañana por la tarde, que es cuando será el examen.
Ya puedo ver "La tigra e la neve" en el ordenador :)
Editado: :) Isa me ha grabado la discografía completa de De André :). Un día de tengo que conseguirle una cita con Alessandro Baricco.
juajsuajsuasjuasjuasjuas
lo de Baricco es coña

23 de enero de 2007

en este genial marzo* que termina

Antes de ayer, compra pre-me-encierro-en-casa-a-estudiar en el supermercado Conad....
Cuando paso por caja, el señor cajero tiene el día simpático (ya le he visto otras veces, y nunca ha estado así), mientras pasa los productos bromea que él se queda con el chocolate (qué es un día de estudio sin chocolate con almendras). Comienzo a reir (momento de "risa franca quecasinuncaenlavidatesale" de esos que quedan super bien en las películas de Hollywood, pero que en la realidad roza el absurdo).
"Che bella risata!" respondió él.
*Desde luego, en este genial enero que termina (vale, estamos a 22....pero es qu no estoy fina, iba a escribir "en este genial marzo que termina") basta una risa absurda acompañada de una frase igualmente absurda para alegrarme el día (y ser motivo de post y todo).

21 de enero de 2007

La Maru

E., una de mis compañeras de piso, es la persona más maruja (joven) que conozco. Además de maruja en el sentido que todos conocemos, también es una de esas personas que lo tiene todo controlado: desde qué autobús te lleva a tal o cual parte de Roma hasta cuándo caducan mis huevos (no es coña) o si le echo o no sal a las comidas. Pero en los últimos tiempos (desde finales de noviembre más o menos) ella y yo nos llevamos mejor. Es decir, al principio yo no podía ni verla (ni la hablaba) y ahora nuestra relación es bastante fluida (sin llegar a ser amigas ni nada por el estilo).

El caso es que E. estudia Publicidad. Le queda como año y medio para licenciarse, y está obsesionada con el marketing. Sabe vender una cosa.

Por otro lado, E. tiene una amiga anoréxica, anoréxica por todo el entramado socioconsumista que la ha empujado a querer verse como las modelos (ficticias) de las revistas, que la lleva a desdeñar todo consejo, intento de tratamiento, etc.

A veces me pregunto cómo verá E. eso, el que ella trabaje en un futuro del lado del que “crea necesidades”, “impone modelos”, etc, y a la vez tener una amiga que sufre por mecanismos restrictivos de la voluntad como ése.

Hoy me lo he preguntado más que nunca, mientras comía mandarinas en silencio en la cocina. E. estaba preparándose la cena y me comenta que está en shock porque su amiga, la anoréxica, se ha muerto.

Una rata en las entrañas

Por cinco euros a la hora Magda servía perritos calientes en Cipro (zona Museos Vaticanos). El precio mínimo de una habitación individual en la ciudad es 400 euros más gastos (de 250 a 350 en caso de media habitación doble). Mi casero tiene 2 pisos que alquila (sin contrato legal, ciudad sin ley) y pasa las vacaciones de verano en mansiones de Túnez con playa privada. Cuando quise ir a los Museos Vaticanos era domingo, el único domingo gratuito del mes, y la cola a las 8 de la mañana daba casi una vuelta a su “pequeño país”.

Los estudiantes de historia del arte o arquitectura (con carnet falso o verdadero) no tienen descuento en el Vaticano (en nada de lo que está bajo las órdenes de la Rata). Roma está invadida por monjas y curas, y mientras ellas y ellos no pagan en el transporte público (supongo que eludirán la multa por razones divinas) seguirán existiendo familias enteras que literalmente huelen a mierda y que van a comer a la mensa universitaria porque no tienen dónde ir. Existen, cómo no, los gilipollas que, en nombre de la calidad universitaria, quieren quitar de su vista a todos estos “pobres”. Vamos a limpiarnos la cara y la conciencia. La Roma hipócrita y enferma que cantaba R. Zero se refleja cada día, gira la cabeza para no ver la ciudad que ha conseguido. Fiel espejo de sus habitantes inmundos. Seguid viniendo a Roma. La escalinata de Piazza di Spagna está manchada, el Panteón está manchado, el Colosseo está manchado. Antes morían en estas paredes los pobres de los grabados de Piranesi. Ahora mueren como ratas acorraladas en apartamentos donde viven quince o veinte asiáticos que se ganan la vida vendiendo paraguas en Termini o rosas para ti, ciudadano de primera, o artificios para hacer pompas a 3 euros. Ciudadano de primera en tu Fiat Panda de 15 años, paseas por Principe Amedeo entre tiendas de chinos extrañamente vacías y, mientras no te da para la gasolina, tras de ti van los BMW de todas las mafias chinas que, te quejas, están invadiendo tu ciudad. Si es que Roma no es lo que era.


Pero tu ciudad lleva mucho tiempo invadida. Roma tiene una gran rata en las entrañas.

Rallentamento

La palabra “rallentamento” significa “desaceleración, reducción de la velocidad”. Fuera de las definiciones, “allentamento” parece que significa (pero no es verdad oficialmente) “aliento”. Entonces un rallentamento significaría parar para tomar aire, y un rallentatore sería uno que te ayuda a tomar aire cuando has desacelerado.

Estoy en una fase de rallentamento. Estoy cogiendo aire. Lo que no sé es si tendré por ahí algún rallentatore o rallentatrice (repito: palabras que no existen oficialmente) que me ayude en este transcurso lento por la vida. Porque un día de estos tendré que meter cuarta y volver a pisar el acelerador, y una no sabe muy bien qué autopista cogerá. Para ser honestos, servidora conduce fatal aunque se sacara el carnet a la primera (Soria, ni te la imaginas), y le da infinito miedo conducir por una autopista (de hecho no lo ha hecho nunca).

En esta etapa de rallentamento me da por pensar algunas cosas. Como muestra: quiénes quedarán cuando vuelva, y no me refiero físicamente. Si la vida será como antes, si volveré, o que hará un año que no piso cierta ciudad castellana.

En el rallentamento también haré algunas cosas importantes (quedan algunos meses de rallentamento aún, más de la mitad), cosas que luego, en una vida no “rallentata” serían imposibles.

17 de enero de 2007

Formas de ver

La gente cree que estoy loca cuando ve los posters de mi habitación (los posters, los vinilos, los discos raros de 45 rpm o cualquier cosa similar), y creen que no soy la misma persona, me “devalúan” como un dólar americano en sus peores tiempos.

Hubo un tiempo en que me daba por “explicarme”, por justificarme de alguna manera. Que si era un complejo sistema de personas y emociones, que si las sensaciones únicas de un concierto, que si los viajes y aprender cosas de los demás y de mí misma, que si Roma, Milán y todas las demás. Pero ese tiempo pasó a mejor vida.

Porque en realidad no tengo ninguna necesidad ni debo justificarme. A-style cree (ingenua ella) que se me pasará, que evolucionaré. Eso de evolucionar me hace mucha gracia porque precisamente evolucionar es lo que nunca he dejado de hacer, aunque nadie lo vea. O sea difícil de ver con los ojos de la cara.

Davor Suker nació en Osijek (Croacia) el 1 de enero de 1968. Jugó en el Sevilla, Real Madrid y en el Arsenal entre otros. Internacional con Croacia, fue tercero en el mundial de 1998 en Francia y ganó la bota de Bronce. Pichichi de la Liga Española el primer año de Ronaldo en España (aquel del golazo mítico al Compostela y de aquel regate que partió por la mitad y clavó en el suelo a la defensa del Atlético de Madrid en la final de la Supercopa, antes de dejársela rasa y fácil a Lo pelat para que marcara), aquel año que desembarcaron en el Madrid de Cappello Mijatovic, Roberto Carlos, Seedorf, Panucci, Illgner, Cambiasso (con melena y tras liarla en el Mundial sub-17) y Suker; en la temporada siguiente, la de la Séptima, Jupp Heinckes le relegó al banquillo, pero jugó algunos minutos de la mítica final (de hecho él era el conductor del balón cuando el árbitro pitó el fin del encuentro). Sus botas de tacos eran de marca Umbro. Negras con el logotipo en verde fosforito. Tenía un Ferrari, una piscina con el escudo del Real Madrid y a media España interesada por sus líos de faldas con Anita Obregón. Ahora es un business-man que incluso aparece en Salsa Rosa contando no sé muy bien qué del pasado.

Pero cuando pienso en Davor Suker siempre me viene en mente un control con la zurda en el carril derecho en un partido de Croacia de la Eurocopa de Inglaterra de 1996. Venía la bola potente y alta, y la mató suavemente, la cogió como un guante. Y se hizo el silencio con la pelota cosida a su pie izquierdo (después de haber hecho eso yo habría cogido el balón con las manos y me habría ido a mi casa).

Me parecería ridículo que alguien recordase a Davor Suker por algo distinto a ese control.

Aunque supongo que hay cosas difíciles de ver con los ojos de la cara.

16 de enero de 2007

pre-espejismos

Hoy ha sido un buen dia....
aunque me hayan puteado lo inimaginable porque al final he demostrado lo que valia. Cinco en la mochila.
A cuidarse
PD: un dia de estos hablare de espejismos;)

13 de enero de 2007

solo para carabinieri;)

Ayer fue una de las mejores noches de todos los tiempos de Roma. Había una especie de botellón improvisado en Campo dei Fiori. Quedé con Isa y Álvaro. Aparecieron algunos más. Apareció Noelia (otra que se va en febrero, va a ser un mes de despedidas). Bebimos. Nos quedamos hasta que todo cerró. Isa me dijo que era genial haberme conocido, le dije lo mismo mil veces (mañana iremos a Porta Portese a buscar una guitarra). Al final no me fui a dormir a casa de Noelia porque decidimos hacer turismo nocturno Isa, Álvaro, Álex y yo. Lo de hacer turismo nocturno es algo que me encanta hacer y que comencé a tenerlo en cuenta en mi primer viaje a Italia en 2004 (pero allí los motivos eran otros, como no tener un techo). La primera parada fue Piazza Navona, pero en Panteón Isa se metió en la fuente porque tenía que coger monedas (hasta los hombros la ayudamos a meterse).


Cuando ya teníamos monedas suficientes para todos fuimos a la Fontana di Trevi (vacía, sólo el carabinieri de turno contemplándonos). Todos menos Álvaro echamos nuestra moneda (ya se sabe, una para volver a Roma y dos para además encontrar el amor en la ciudad). Y mientras (lo que viene a continuación no es coña) Isa bailaba casi en bolas delante de la fuente (para deleite del carabinieri) le dije a Álvaro que faltaba él de tirar su moneda (para que vuelva, o para que no se vaya).
Me miró y me dijo que no la iba a echar (la decisión está tomada, aunque por un momento esa noche casi consigo que me diga que se quede cuando le hablé de mis proyectos para los próximos seis meses).

Terminé desayunando chocolate en una casa de la zona Flaminio.
PD: el video del baile de Isa no es apto (solo para carabinieri;)

12 de enero de 2007

despedida para un angel

Es un mal dia. Alvaro (little) se va. Es jodido empezar a "enamorarte" (o algo parecido) y que el sujeto en cuestion se pire (de ciudad ya me habia pasado, pero este se cambia de pais y todo). Pero cuando alguien piensa que en Roma solo desaprovecha su vida, lo mejor que puede hacer es irse.

PD: el titulo es una (maravillosa) cancion de Javier Maroto.

11 de enero de 2007

trenes cada cinco minutos

(va un post sin tildes, estoy en la uni)

Cuando hice hace un par de semanas un repaso de sensaciones de estos ultimos meses, hable de querer habitar una cama con suegnos..... y la explicacion es la siguiente: en mi cama de Roma nunca habia sognado (parece una gilipollez, pero es super importante para una persona -como yo- a la que le encanta dormir). La cosa era preocupante.... hasta nochevieja. porque cambie de cama.... y tuve un monton de suegnos frikis.
y asi ocurrio durante las dos noches siguientes.

luego volvi a mi cama habitual, y volvi a no tener suegnos.

pero ayer volvi a sognar.por eso cuando me he levantado el despertador no habia realizado su funcion y era la 1 y media y no las 8. quiza tuviera que ver haber cerrado un ciclo viendo "diarios de motocicleta" (el libro lo lei hace agno y medio).

quiza vaya a modena 4 o 5 dias. no deberia, pero hay demasiado peso en el "vete de viaje", mucho mas peso que en el "mira tu bolsillo".

hoy vi a Magda, estaba triste (a su manera), acababa de romper con su novio. como no sabia muy bien que decirle comence a contarle teorias y frases raras, de esas que no solucionan el mundo pero hacen reir. asi que, desde hoy, tambien en Cracovia pasan trenes cada cinco minutos.

10 de enero de 2007

Piranesi y otras cosas

Hoy fue un dia raro. Me senti cansada, de todo (y de todos, de la vida en general, hasta las narices de la gente interesada, o de la gente que cree que sabe lo que tengo que hacer), pero acabo de llegar de una exposicion de Piranesi que veria mil veces mas.... y ya no me acuerdo de lo harta que estoy a veces de las cosas. complimenti S.:)
Este es el post que escribi para ayer, pero por causas ajenas a mi voluntad no pude "postear":
Nadie en Roma sabe que tengo blog. Supongo que, por una parte, no quiero que lo sepan (y así poder escribir incluso - notese la ironica - sobre ellos), aunque bien es cierto que hay multitud de situaciones de las que no hablo y que tiendo, por lo general, a hablar de cosas tan concretas como una tarde, un café, o una noche de fiesta. No hay un “continuo” romano. A veces intento dárselo, pero me censuro sobre ciertos temas (y le echo más literatura a otros) así que, por fuerza, es imposible. Todo lo que está es pero no es todo lo que está. Y, por supuesto, a pesar de los múltiples posibles destinatarios, sólo lo escribo para acordarme en el futuro.

Por otra parte, y siempre ha sucedido de esa manera, apenas hay gente que conociera antes de crear el blog que sabe de la existencia del mismo. Recuerdo que se lo conté a tres amigas (dos de la universidad y otra de Soria) que creo que no lo leyeron nunca, a S. (que le debo carta desde septiembre pasado, manda huevos, le tengo que enviar algún regalo para compensar mi tardanza – además de escribir una carta deliciosamente suprema -, pero últimamente me da por regalar cosas muy grandes que no caben en sobres: por ejemplo, en nochevieja le regalé a Magda el Colosseo, francamente no sé cómo se lo va a llevar de vuelta a Cracovia), a mis mosqueteras. Y creo que no lo sabe nadie más.

Bueno, ahora que lo pienso mi hermana igual lo sabe. En una quedada de junio (del blog de L. Etxebarria) pudo “coscarse” de algo. Eran demasiadas cosas “raras” juntas. En teoría sería justo que lo supiera puesto que yo, por casualidad, di con el suyo (también es cierto que no lo leo mucho porque no me gusta).

Hay cosas que de una manera extraña me dan miedo: que lo lea alguien que conozco (fuera de los que con anterioridad o posterioridad a la creación del blog me conocían o han conocido) y eso me cohibiera a la hora de escribir. Sé que el día que eso ocurra este blog dejará de existir.

A veces pienso que me gustaría que lo leyera A-style. A-style vino como yo de Madrid a hacer este Erasmus. Y la verdad es que día a día se ha convertido en mi amiga. Somos diferentes, opuestas. A veces creo que hay un montón de A-style que no conozco, una A-style del pasado, una A-style mucho menos fuerte y decidida de lo que aparenta. Pero me gustaría que conociese algo más de mí, algo más rápidamente de cómo habitualmente voy mostrándome. Un día me dijo que “siempre me defendía”, pero no sabe que lo que ella piensa es simplemente que últimamente me resbala casi todo, y las causas de ello son profundas y lejanas en el tiempo. También vio una foto mía de hace 4 ó 5 años y me dijo cuánto había cambiado (para mal, que la tía no se corta un pelo). Intenté decirle que no era así, que ahora soy igual que en esa foto (tenía la mirada alegre y limpia), pero que en medio pasan cosas, pasan personas que le agotan a una, y que inevitablemente todo forma parte de una evolución.

Otras veces me da miedo pensar como una adulta. Porque entonces parece que no puedes equivocarte. Isa me dijo hace unos días que yo no era economista. Eso es lo mejor que me pueden decir. Porque yo ya sé que soy economista (lo dicen 6 años de universidad, lo dicen los periódicos que entiendo, lo dice mi forma de racionalizar todo, lo dice la oficina que en algún lugar me espera, una oficina con vistas al mar, que abra de noche e invite siempre a la primera ronda mientras suena de fondo una canción italiana), pero es vital que alguien vea en ti otras cosas más allá de lo que los ojos puedan decir.

Los tres últimos días los he pasado fuera de casa prácticamente. Ayer llamé a E(POZ) porque me dio morriña y quería saber de su vida. Dice que igual cambia de trabajo (actualmente tiene uno bueno pero malpagado). Además estoy súper orgullosa de su madre, que está saliendo adelante en malos tiempos (tiene una gran familia apoyándola).

Hoy dormí media hora. El examen era a las 9 y comencé a estudiar a las 00.00. fue una noche terrible. A las 5 quise tirar la toalla, mientras comía chorizo y nutella (juntos pero no revueltos) en la cocina de A-style, pero ella no me dejó (“anda, no te quejes que pareces un viejo”). Ignoro cómo salió el examen (aparte de inventado, claro), y me fui a Feltrinelli Internacional, donde encontré el libro que me enseñará catalán (me lo compraré más adelante, cuando sepa cuál es el libro que me enseñará inglés).

8 de enero de 2007

Con el esfuerzo (literal) mìnimo ya tengo 4 asignaturas en la mochila (con al menos un 8 en todas, viva Italia!). Algunos casos no los cuento porque nadie me creerìa (aunque he de dejar claro que si no tienes ni idea de italiano las cosas no son tan fàciles, es màs... probablemente sea un infierno).
Ahora me quedan otras 5, quién dijo miedo?
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por lo demas, si alguien quiere una habitacion individual muy amplia y bien comunicada en el centro de Roma que se ponga en contacto conmigo (ver perfil).
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y es la ?5a? vez en una semana que quedo con Little por cualquier motivo estupido ... para comer, ver una peli, tomarnos algo o lo que sea. A-style dice que me dejo embaucar por él pero... en realidad quiero dejarme embaucar.
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en 15 dìas vuelvo a Madrid por unos dìas:)

7 de enero de 2007

becca number one

A veces me pregunta la gente qué significa la palabra “becca”. Un diccionario te cuenta que “becco” significa pico (de los pájaros). Dicen por ahí que en la zona de la Liguria “becco” tiene otras acepciones como “cornudo” u “homosexual”.

Pero mi becca es otra cosa.

Mi becca es una persona que un día, sin que te des cuenta, está en tu vida y es imprescindible, y te preguntas a quién le contabas tú antes tus ralladuras, antes de conocerla.

Mi becca es alguien que te da una mano sin que se lo pidas, que te da tiempos y espacios para que hables (o no).

Mi becca es de cuarta dimensión.

Mi becca es alguien capaz de responder con lucidez a todas mis dudas, preguntas, miedos. Y que siempre tiene una respuesta que ayuda.

Mi becca no tiene conocimiento. Y eso la hace única.

Mi becca es una tipa que desafina si canta borracha “al vent”.

Mi becca es alguien con quien compartir conciertos soñados en lugares inimaginables, alguien con quien perderse en las calles de la loca Roma con dos euros en el bolsillo y las ganas inmensas de abarcarlo todo con ojos de 21 años.

Mi becca es una persona que se cae y que se levanta, una persona que se conoce.

Mi becca es una persona que me conoce. Y esto no puedo decirlo de nadie más, porque ha caminado sobre mis zapatos.

Mi becca es alguien que se toma con humor todos mis vaciles. Alguien a quien es bastante fácil hacer reir.

Mi becca es la persona que me hace entender que distancia es sólo una palabra. Mi becca va conmigo –en distinta comunidad autónoma o país - desde hace años.

Mi becca es una persona que escribe.

Mi becca es del Barça. A veces la miras y ya sabes lo que le duele.

Mi becca es aristócrata, del Reino de Redonda (aunque Javier Marías no lo sepa), y se emociona con cosas tales como un cuadro negro de Goya (dónde se ha visto eso) o un poema de Salinas. Mi becca a veces llora. Y le gusta gente tan friki como T.S. Elliot, Virginia Wolf o Samuel Beckett (y se pone a bajarse del emule cosas de Auden, hay que ser …. Hay que ser becca).

Mi becca no es de este planeta. Es uno de esos regalos que a veces te da la vida (aunque haya que esperar).

Porque por ejemplo es capaz de recorrerse media piel de toro en un coche que se quemó sólo para que yo pueda ir a un concierto en Benidorm.

Si fuera Camilo Sesto diría que mi becca mola mazo. Ella es una persona grande.
Yo no se lo digo mucho, pero desde hace tiempo (no desde Firenze, o sobre Firenze) quería escribir un post sobre ella. Un post en el que le diera las gracias por ser como es, porque me diera el privilegio de conocerla y de ser su amiga. Un post en el que le contara que me encanta verla tan feliz como es ahora, que se lo merece más que nadie en el mundo. Y también quería decirle que si comete la fantástica imprudencia de casarse ahí estaré la primera andando sobre unos tacones. Y prometo no montar un espectáculo bochornoso tipo Nochevieja.

Y que si me lo pide, podría incluso ir con el “viborilla Mayor” (pero visto que es demasiado esfuerzo, becca…. cásate sólo una vez, vale? (en Paris con aguacero? jejejeje).

6 de enero de 2007

teorías y cartas

Había de encontrarme el día 4 con Isa y Little en San Pietro. En lugar de Little apareció Dani, al que conocí hace apenas 3 días. Llovía. Caminamos bajo la lluvia, hablando de “La lengua de las mariposas”, del fracaso (o no) de una generación. Me llevaron a un sitio fantástico de Trastevere (uno de esos restaurantes que te hacen reconciliarte con todas las personas humanas). Después de la cena con vino por 5 euros seguía lloviendo y fuimos “como en el campo” buscando un sitio donde tomarnos un buen café. Lo encontramos (yo me encontré con Roma o Roma se encontró conmigo – qué más da - , mientras un cantautor se asomaba a mis ojos en un bar con la puerta abierta … y era César Rodríguez sin ser César Rodríguez….una canción que conocía…) y seguimos hablando. La conversación saltaba de temas frikis a literarios, a políticos o musicales. Enseguida se hizo la noche y la hora de volver a casa. Entonces no era la lluvia, era el diluvio y luces reflejadas en el río mientras Roma, vacía, nos calaba los huesos. Isa, persona muy particular a la que espero conocer más, me acompañó hasta la parada del 40 y ella se fue andando a su casa. Mientras el autobús me dejaba en casa con agua hasta la rodilla, pensé que igual no era tan difícil encontrar a gente de 4ª dimensión aquí. Porque el día menos pensado van y aparecen. Fue un día genial.

A lo largo de mi vida me he encontrado con personas de todo tipo. Y servidora, que es friki, hace cosas raras como “clasificaciones” (también pongo porcentajes a los temarios y a otras cosas, leo los periódicos comenzando por detrás o no salgo de casa por las mañanas si antes no me he lavado el pelo). Una de estas clasificaciones es la desde ahora denominada “clasificación de las dimensiones”. La tengo desde hace mucho, pero creo que este post es la primera vez que la escribiré, espero no dejarme nada (ni parecer demasiado rara).

Las personas, según esta clasificación, aparecen en alguno de los grupos siguientes: personas de una dimensión, de dos dimensiones, de tres dimensiones o de cuatro dimensiones (o de cuarta dimensión).

Todo esto viene precedido por un pensamiento fugaz que me inundó un día: me dio por pensar que los hombres, en general, son planos, por lo que podríamos decirlos de doble dimensión, mientras que era harto complicado encontrar alguno que se moviera en esferas normales (es decir, en 3 dimensiones).

Así pues, las personas de una dimensión… bueno, creo que nunca he conocido ninguna. Pero para hacerse una idea, una persona de una dimensión es la típica niña “chungo-malota” que va en el 77 y le pregunta a su amiga (igual que ella) en voz de grito si tiene la canción de “quiero ser tu gatita”. Las personas de una dimensión también pueden ser mayores de edad, incluso octogenarios. No es un estado irreversible, es decir, todo el mundo puede subir de dimensión (también bajar), porque es algo potencial en él. Para explicarnos, si quiero pensar en una persona de una dimensión aparece en mi cabeza la imagen de una ameba.

Las personas de dos dimensiones son en general los hombres. Es decir, los hombres cuando hablan y actúan como el “macho” que se espera que sea. Aquí caben los machistas, los xenófobos y todo aquel que es incapaz de ver algo bueno en los que no son como él. También vale el Foro de la familia, la iglesia católica, los de la COPE, o los Estados Unidos de América. Es decir, no sólo hombres.

A medio camino entre la segunda dimensión y la tercera van las personas que no expresan su opinión, que no luchan por conseguir sus sueños, que se conforman con poco en la vida. Es una especie de limbo.

Las personas de tercera dimensión son las personas normales. Son pocas pero perfectamente reconocibles. Es fácil llegar a esta dimensión. Es más, el hecho de que sea el tercer escalón de esta clasificación y no el primero denota que el género humano, en general, está a años luz de la lucidez.

Las personas de cuarta dimensión son las personas a las que admiras. Pero no la admiración “de fan”, sino otra de tipo muy distinto. Son personas de las que te enamorarías (a veces incluso lo haces), son tus referentes (por eso en la infancia y adolescencia algunos profesores son considerados de cuarta dimensión), son las personas que son de forma y de fondo, con las que te tomas un café y te gustaría que se parara el tiempo. Las personas más lúcidas, de mente preclara. Normalmente no te enamoras de todas estas personas (si así ocurriera tienes un problema), pero cuando te enamoras automáticamente sabes que esa persona será de cuarta dimensión.

Las dimensiones atribuibles a cada persona dependen totalmente de la percepción, es un hecho subjetivo. Una misma persona puede ser de cualquier dimensión dependiendo de quien la mira. No hay verdades universales ni inmutables, así que tampoco hay dimensiones inmutables. Yo me considero de tercera dimensión (así como “recién ascendida”, a veces de 2ª y a veces de 3ª), pero a los ojos de alguien puedo ser una completa gilipollas y ser de primera, y a ojos de otra persona puedo ser de cuarta dimensión (¿me das tu número de teléfono?).

Y para terminar, puede que tú que lees seas de alguna dimensión. Puede que incluso me conozcas personalmente y nunca me hayas oído hablar de esta teoría. Probablemente tenga un “juicio dimensional” sobre tu persona. Pero no me lo preguntes porque no te lo diré. Casi ninguna persona sabe de qué dimensión es (casi no se lo he dicho a nadie. Cuando lo he hecho ha sido por causas muy puntuales, como enamorarme o que me dé la venada). Porque lo difícil de las dimensiones no es llegar, sino mantenerse. Y no es plan de ir contándole a la gente que es de cuarta dimensión.

Y el día de pre-reyes (o pre-befana) estaba invitada para comer a casa de Isa y Little. Dada mi incapacidad para cocinar llevé el vino (últimamente, vaya donde vaya, con un Nero D’Avola quedo como dios) y la peli que veríamos (Soldados de Salamina). Todo fue genial. La comida, el vino, los cafés con leche condensada “La lechera” y la peli con interrupciones para comentarla. No es que tenga mucho misterio pero nos juntamos 4 personas que le podríamos sacar filosofía hasta a una película de Winnie the pooh. Como Little ya estaba preparando la cena me quedé también a cenar. Me trataron super bien. Antes de irme Isa me echó las cartas. Cuando la conocí, en una heladería de Porta Pía, Little me la presentó diciendo “es rara”. Pregunté por qué. Me respondió “por ejemplo, echa el tarot”, a lo que yo respondí que era algo que me parecía normal (por dios, vivo en Roma, todo es normal). Recuerdo que a los pocos días de instalarme me echaron las cartas (una compañera de piso de A-style) y me acertó una cosa. Tenía que pensar algo y ella me diría (las cartas le dirían) algo sobre el tema. Me dijo que pensaba en una mujer. Y era verdad.

Ayer las cartas acertaron, acertaron porque vinieron a contar mi post anterior. Contaron otras cosas con las que no cuento, como problemas de salud, pero en general cada vez que daba la vuelta a una carta me decía algo bueno. Y me habló de mí, y de cómo me enfrento a los problemas que yo misma me pongo. La verdad es que ahí Dani fue el que lo interpretó brillantemente: es lo que tiene conocer a alguien que como yo también nació un martes y trece. Cuando llegué a casa me encontré con que un loco había pasado por allí, M. me pidió perdón por su comportamiento irracional. Simplemente le respondí “today I really had a great day” y pensé que Roma estaba llena de gente pirada, pero que si no habían podido conmigo en 4 meses menos aún en el tiempo que me queda. Es decir, bastante me ha costado encontrar la serenidad para afrontar un montón de cosas, la serenidad para que no se me vaya la olla… y no voy a salirme de este camino ni harta de vino. Y cuando se me mete algo en la cabeza… .

El otro día hablé de mi abuelo. De uno de ellos. En realidad me faltan los dos. Me hubiera gustado que me conocieran, no a la niña de 6 ó 12 años sino hoy, las cosas que pienso, de lo que soy capaz y de lo que no, tenerlos cerca. Me hubiera gustado que la historia me la hubieran contado ellos.

PD: con un poco de suerte éste será el primer post escrito desde casa y enviado desde casa.

PD": leo todos los comentarios aunque, como casi siempre, nunca respondo.

4 de enero de 2007

resumen

Cuando acabó el 2005 yo estaba hiper triste. Es más, la cuesta de enero no fue sólo económica. Fue una cuesta afectiva que duró muchas semanas. Recuerdo que en este mismo blog me quejaba de un montón de cosas, me lloraba y me lamentaba. Recuerdo que le envié un email a la becca, un email en el que fui muy dura conmigo misma, una especie de test del tipo “de dónde vengo y a dónde voy”, donde plasmaba todas las preguntas que me hacía, qué me faltaba, por dónde andaban mis sueños y mis esperanzas, por qué no era feliz, o por qué el poema número 20 mataba. Hoy leo sus respuestas, respuestas que en su momento apenas entendí, porque la tristeza me inundaba la dosis de lucidez que cada uno tiene consigo.

Cuando acaba el 2006 veo una persona distinta. Una persona que puede estar igual (o peor o mejor) en lo afectivo, pero que no se plantea las preguntas anteriores desde el lado de los que se lloran a sí mismos. Creo que he aprendido a tolerarme. Por eso podría llorar con más razones que el año anterior, pero he llorado mucho menos. 2006 ha sido un año raro, además de par. He cumplido bastantes sueños pequeños, y algún que otro grande. He conocido gente de cuarta dimensión, me he superado a mi misma. He sido trabajadora, he sido estudiante, he sido erasmus, he sido romana, he sido de Madrid, he sido una mujer triste, he sido una mujer enamorada, he sido niña. He sido a veces visitadora de museos, o visitadora de fiestas. He sido lectora y también he sido escribiente de blog. He sido por fin alumna de italiano, y he sido desertora de italiano. He sido el suspenso y la matrícula. He sido una lágrima y el chiste más fácil. He sido gafapasta y también he sido ciega. He sido lúcida y he sido tonta, y todas las cosas que he sido en 2006 las soy ahora. Y no me canso.

Soy una persona que se contiene las lágrimas en una comida. Que le gusta que le regalen sonrisas, que le encanta decir “ti voglio bene”. Una persona que algunas veces ha sido valiente y todo. Una persona que, sin embargo, todavía a veces tiene un poco de miedo a ser ella misma, porque es su juez más implacable.
Una persona que no tiene ni idea de qué será de su vida de aquí a 6 meses, que tiene una deuda que va sumando ceros, una familia con la que cada día más se distancia, amigos que se dispersan porque de repente todo el mundo es adulto y ha de buscarse las habichuelas.

Una persona que echa de menos Madrid a morir, y Roma a morir, y que cada vez que parte sabe que va a su casa. Una persona que ha descubierto a Paola Turci o a Carmen Consoli, y hace esfuerzos ímprobos por descubrir a Cortázar, Calvino o Martín Gaite. Que relee “La storia” porque habla de “sus” calles. Que cada día hace menos fotos porque se empeña en guardárselo todo en el disco duro de la memoria (a sabiendas de que la suya es la de los peces). Que ha aprendido a desconfiar de todo en lo que confiaba. Que se ha pegado alguna que otra hostia durante el año. Que, sin embargo, ha conocido gente fuera y dentro de lo real (y la mayoría se han convertido en reales) que merece la pena y que seguirán con ella en el 2007. Y también gente que nunca hubiera conocido antes, con la que “no se hubiera juntado”. Y se ha hecho amiga de alguna que otra “joven del club de la perla” (pero sin perla). Que recuerda como algo imborrable unas monedas mexicanas en un autobús de Malpensa (y lo que ese fin de semana significó). Esa noche de Milán donde ellas pusieron la banda sonora por las calles de putas y de restaurantes chinos, las lágrimas en un albergue mientras nadie hablaba, o ese concierto donde todo fue posible.

Anoche estuvimos tomando algo en casa. M no me habla (me empieza a mirar con cara de “qué mal te has portado conmigo”, cara que ya me la conozco porque no sería la primera ni la segunda vez que intenta hacerme chantaje, hacerme sentir mal), pero exceptuando eso lo pasé bien. Enseñé un dvd de un concierto y algunas fotos, y le comencé a contar una historia de 2006 a A-style (la verdad es que estoy cogiéndole confianza y empezando a contarle cosas de mí) que es posible que le cuente entera. Una historia que comienza sin tener nada que ver conmigo y que cuando termina resulta que se encuentra de frente con cómo soy yo (de verdad de la buena).
podria ponerme a llorar pero no lo hare, porque pensandolo y pensandolo me llevo mas cosas positivas que negativas. y ademas las positivas molan. la proxima vez no me olvidare los bombones baci. hoy sigue lloviendo en Roma, hace frio, y me acabo de poner la camiseta y el colgante "de la buena suerte" porque en un rato me espera un cafe interesante en la otra punta de la ciudad.

3 de enero de 2007

Dia romano

El segundo día del año fue un día "romano". Después de levantarme (tarde, dormitando hasta las 12), me conecto en el cyber donde descubro que he aprobado otra asignatura más. Envío el post anterior, y me dejo el cd dentro del pc (pero ninguno de mis vecinos habla castellano). Y después decido all'improvviso andar hacia el Trastevere.

Bajé en el barrio judío, comí algo cerca del Portico D’ottavia, y me encaminé hacia uno de mis lugares “novelados” favoritos de Roma: L’isola Tiberina. Mientras llegaba me asalta un friki (no sé todavía si quería robarme, violarme o tirarme al río); me libro de él como puedo.
Una vez en el Trastevere encuentro de casualidad la piazza de Pinascula que me lleva en volandas a un día de mitad de julio de 2004, y a una comida que supo a gloria. Camino por el centro, Roma está llena de gente. En Campo de’ fiori aún quedan algunos vendedores ambulantes, y en piazza Navona la gente tiene el estómago de comer esas horribles sciambelle con nutella. Me meto en San Ivo de la Sapienza a ver una reproducción de una escultura de Modigliani, y descubro en el piso de arriba una exposición sobre las sufragistas italianas. Tengo la exposición entera para mí sola, me entretengo firmando el libro de visitas.

Voy a Piazza di Spagna y luego camino hacia atrás, de nuevo al Panteón. La becca y su M ya saben lo que es el granita en el panteón. En piazza del popolo nos esperan Little y dos amigos suyos, también erasmus. Isa y yo hablamos de literatura, me habla de la Regenta, acabamos hablando de Tolkien en una cafetería, y me llevan a una tienda de magia que vende desde un autógrafo de Gabriele D’Annunzio hasta miniaturas de Ratzinger pasando por un Buda de 4 brazos o un esqueleto con chistera.

Me acompañan hasta piazza Venecia. Allí tomo un bus y me vuelvo a encontrar con becca y cia para cenar en via Labicana. De vuelta descubren el sabor de los mejores cornettos de toda Roma, mientras el dueño de la tienda me habla de Barcelona.

A la vuelta trenes que cambian de horario y cafés con espuma. A-style me regaló un aparato para hacer espuma en la leche. Es increíble. Me encanta. Probablemente el regalo más friki que haya recibido nunca.

Quizá un día de estos reciba una visita extraña.

Hoy vi “Salvador”. No me pareció gran cosa pero….da que pensar qué país nos vio nacer. Dan que pensar todos esos dictadores que mueren de viejo. Dan que pensar más cosas. Pero en quien más pienso cuando termina el film es en mi abuelo. Ya son 16 años sin él. Y es que hay cosas que deberían quedarse siempre “como al principio”.

2 de enero de 2007

2007... (3 post en uno)

En este mismo post irán 3 post en uno. A falta de adecuados recursos tecnológicos y de tiempo, esta anotación contiene el “post en blanco”, el “post nochevieja” y el “post de año nuevo”, sin ninguna relación entre sí. Por cierto, con tildes (id cogiendo costumbre).

El post en blanco es un post muy largo que he escrito pero que no es publicable (de ahí lo de “en blanco”), y del cual sólo quiero destacar que a veces en la vida te encuentras con personas inteligentes, de las que te ofrecen en un día espacios y tiempos (sin que tú digas nada, o digas cosas que no importan, que para el caso es lo mismo). Se agradece de corazón.

La nochevieja fue bastante espectacular (qué diablos, me lo pasé teta). Por la tarde conseguimos un restaurante al lado del Colosseo con precios buenísimos (nos salió la cena con vino por 11 euros), la gestión de “personas” fue bastante bien, es más, decidí que no sólo no iba a ser parte y juez de nada, sino que también pasaría de todo y me concentraría en pasarlo bien yo. Aunque, como era inevitable, se mascaba la tragedia y se concretó el día 1. Eso sí, nadie se atreve a decirme nada (hay veces en que la gente no se atreve a decirme cosas, esta vez con razón) y mi conciencia está super tranquila (además, que M. no me hable para mí, ahora mismo, es un alivio).

Después de la cena subimos a casa de A-style a por las bebidas. Yo había preparado uvas para 15 personas y allí improvisamos unas lentejas con chorizo (fueron mis primeras lentejas con chorizo y no contaré cómo las hice) para comérnoslas con las campanadas. Bebimos un poco de vino esloveno, vinieron Magda (lo diré: si no fuera tan tan tan tan del Foro de la Familia – pese a sus 21 años - yo pensaría cosas distintas) y Anita. A las 23.55 llegamos al Colosseo (dónde se celebraba la nochevieja no sabemos, pero allí había un montón de gente, y era una de las mejores opciones). Subimos arriba y nos ponemos enfrente del coloso. Y cuando llegan las 12 (hora exacta de España, A-style lo miró en internet) sacamos las uvas, sin campanadas ni leches. Les habíamos explicado a todos los no españoles cómo lo hacíamos, así que al grito de “una, dos, tres…” nos fuimos inventando las campanadas. Al final sacamos las lentejas, los italianos nos miraban y flipaban, y también el champán (íbamos bien equipadas). Nos dejamos la sidra en casa, pero había vodka para después.

Luego decidimos bajar y nos hicieron fotos para un periódico. Nos encontramos alguna cara conocida. M (compañera de piso) no apareció en toda la noche y el día siguiente nos montó un pollo; pero esa es otra historia que no merece la pena ser contada, es 2007 y no quiero tener más ralladuras mentales de naranja y de limón.

Tardamos 3 horas en llegar desde el Colosseo hasta Piazza Venezia, que si una foto con Jesucristo (yo no sé qué le pasa a esta ciudad, esa noche fue Jesucristo en via dei fori imperiali, pero al día siguiente vi a Rafael Alberti en la estación de Termini, seguramente iba a coger el H hasta Trastevere…. En Roma todo es posible), que si brindar, que si unos nos hablan, dos llamadas mosqueteras que casi me hacen llorar, hablando de todo con Magda (le hablé de vivir las cosas, ahora que ella se va, porque lo que ha vivido es pasado, “lo que se hace en Roma, se queda en Roma”, pero que ella tiene la capacidad de escribirlo y por tanto de volverlo a tener para siempre en el presente). Como lo que se hace en Roma se queda en Roma así, por equivocación como quien dice, la besé.

Luego A-style y Aj desaparecieron y nosotros acabamos en Via del Corso bastante reventados, todo hay que decirlo, así que decidimos subir a casa. Por supuesto, no había autobuses nocturnos, ni servicios mínimos, ni nada. Es Roma: no pidas, no te sorprendas, todo es posible, nada funciona, te quejas pero en el fondo…. Te encanta que sea así. A su manera.

Y ayer llovía por la noche en San Lorenzo (al final en la plaza había gente, ahora que estamos en plan enólogas, de mal en peor con los vinos – aunque siempre nos quedará el Nero D’avola) mientras unos pijos de Módena nos hacían compañía, Aj y yo nos reíamos de todo, y todos los “rosso” se convertían en “rosso relativo”.

Al final en esta ciudad nunca sabes lo que va a pasar y ahí reside buena parte de su encanto. El día antes de venirme a Madrid lloré bastante (más por dentro que por fuera). En el metro cuando volvía. En casa cuando llegué, en el avión (sobre todo en el avión) mientras me iba de esa ciudad que amo (y que me regalaba de despedida un amanecer de color rojo), en Roma cuando me perdí en San Lorenzo nada más llegar, para llenar con algo importante esta importante ausencia. Cada día nos separan cientos de kms, y aparte de kms también nos separan vidas distintas. La vida sigue, pero sucede que a veces también mata y el amor te expulsa del edén hacia tierras extrañas.

PD: volvi a aprobar otra asignatura, la becca esta aqui en plan tortola - vaya, que me terminare por comprar esos zapatos de tacon -, y llueve. feliz agno.