27 de febrero de 2007
26 de febrero de 2007
Volver
Hoy se cumple un año (4 estaciones) que conocí “in person” a la gran Perlimpina (y a su parásito encantador) así que para desterrar rumores sobre su apariencia (ver boceto de Leli en el blog de su madre) ahí va una foto suya. !Ah! vuelvo al blog.
14 de febrero de 2007
Passerò per Piazza di Spagna
8 de febrero de 2007
(Divieto di) Sosta
7 de febrero de 2007
El codigo Da Vinci
Cuando la respuesta es ésa, hay varias alternativas:
1. Dice la verdad. Está orgullos@ de proclamar que se lo ha leído. En realidad lo ha leído más de 3 veces y lo tiene en la mesilla. Ha visto la peli, y tiene hasta figuritas de los personajes.
2. Dice la verdad. Desde hace dos años no se ha vuelto a leer otro libro.
3. Es mentira. En realidad no lee.
4. Es mentira. No te quiere decir la verdad para que no pienses que es un@ pedante.
5. Es mentira. Tiene la vana esperanza de que sea uno de tus libros favoritos. Se enzarza en alguna discusión (de ésas que te dejan ojiplática) sobre el libro.
Sé que es duro asimilarlo, pero creo que la mejor opción es encontrarse a un@ “2”.
Pero lo peor es cuando dicen “¿y tú?”. ¿Qué responder?
a) La verdad.
b) El Código Da Vinci, mira tú, ¡qué casualidad!”. Y ya si pones a la vez ojos de cordero degollado cuela seguro. Entonces cambias de tema y le dices “ho una voglia matta”. Pillas fijo.
c) Momento “ha pasado un ángel”. ¿Se está bien por aquí, no? (te vas corriendo a por una cerveza al otro lado del río).
d) Sales corriendo y huyes de la ciudad.
Si me responden que están releyendo “El lobo estepario” (me ha pasado) son inmediatamente tachados de la lista de “posibles”. Porque si te dicen algo así significa que:
1. quiere impresionarme y/o
2. me toma por tonta (de las que tienen en la mesilla no sé qué tipo de libros).
En cualquiera de los dos casos no merece la pena.
En mi clase del año pasado había un chaval que siempre traía ciertos libros en la mano, con la portada para fuera, para que todos viéramos qué libros se leía. Era insportable. El mismo tipo vive este año en Roma, y fue el que me dijo lo de “El lobo estepario”. Desde ese día, no sé por qué, lo tengo crucificado.
Porque, para ser sinceros, ¿a cuántas personas conocéis que relean ese libro?
(si la respuesta es un número mayor de uno quiero teléfonos).
6 de febrero de 2007
in questo mondo imperfetto
Por la noche me puse a estudiar “a modo mio”, cioè…. Estudiaba unos minutos y enseguida “pájaros en la cabeza y soñar…”. Cuando ya llevaba 3 horas estudiando (para un examen de ocho hojas) tan metida estaba en mis ensoñaciones, y mi mente tan capulla cambiando espacios y tiempos sin parar, que estuve 100% segura de que mi hermana abriría la puerta de la habitación para decirme, como casi siempre, “cuando te vayas a dormir no te olvides de apagar la calefacción”.
Es curioso. Nuestra relación ha mejorado notablemente ahora que apenas nos vemos. Lo mismo puedo decir de mucha más gente (más que mejorar podría decir que no se ha resentido, o que incluso la distancia ha incrementado su valor de algún modo). De hecho, creo que puedo decirlo de casi todo el mundo menos de algunas amargas excepciones. Será que esa gente es la que vale.
Hoy recibí un regalo de Álvaro. Dice que no pudo dármelo en persona, y dejó a alguien encargado aquí para hacerlo. Mientras cenaba con Aj (huésped en los últimos días de nuestra casa, larga historia que tiene de todo) y E., abrí una botella de Lambrusco de Sorbara, y nos la bebimos…. . A veces se me olvida que hay mucha gente gilipollas. Pero basta un gesto de afecto, un toque de humanidad. Y entonces….
In questo tempo imperfetto
Ormai malato da un po’
Immaginare è un difetto
Ma una speranza ce l’ho
Vedere te
Crescere nella verità
Sarà un sogno che
Non morirà mai
La nostra vita va
La nostra vita che
È inferno e paradiso
Il sogno mai finito
Di un mondo più pulito
Chi sa che sarà per noi…
la nostra vita va…Keep on fighting
la nostra vita che … Keep on hoping
È inferno e paradiso, il sogno mai finito …. Life goes on
Di un mondo più pulito…. Dreams come true.
5 de febrero de 2007
Vicolo
4 de febrero de 2007
3 de febrero de 2007
Si socios buscas...
Además, a menudo las mujeres se ven sometidas a lo que Naomi Wolf denomina "el mito de la belleza", como la subordinación o sumisión de la mujer ante unos valores establecidos por el poder y la política de claro contexto machista-patriarcal. Estos valores que ensalzan "la belleza" (un tipo de belleza acordado, inalcanzable y generador de frustración) ponen a la mujer, día a día, en la tesitura de buscar con ahínco esos patrones en sí misma, porque estos patrones se convierten en el papel que ha de desempeñar en la sociedad. El mito de la belleza es un libro de la citada autora que nunca he logrado terminar, por coñazo y porque cuenta cosas "que ya sé". Sin embargo, hay una cosa que no me gusta del libro, que me exaspera, que me pone enferma. Y no es a veces el "piquito de oro" que tiene la autora, que la lleva a arremeter contra otras personas, metiéndose en el embrollo que ella misma critica, rebajándose a ese nivel de desprestigio de los demás que no se cansa en criticar. Me exaspera el victimismo. Si caemos en este mito, no es sólo por culpa del "exterior". Cierto es que este "exterior" funciona eficientemente como una losa que remite a la mujer a su papel secundario a nivel profesional y personal y que mina su autoestima con eficacia. Pero también es cierto que hay mujeres que, aun siendo sometidas a esa losa, al mito de la belleza, viven una vida bien lejana de esa sumisión y esa búsqueda constante de la belleza. No son presas de este fácil victimismo. Es fácil ser víctimas, achacar al "mito de la belleza" muchos problemas. Sí, pero no sólo. Nota: hace ocho meses yo era de la parte de las “víctimas” que no admitía esa parte de autoculpabilidad.
Nos preocupamos porque no somos bellas. Nos preocupamos porque no tenemos "su" belleza. Es absurdo.
¿Qué es, pues, una mujer bella? Una mujer bella tiene canas, y tiene cuerpo, y a medianoche por la carretera que te conté detrás de una gasolinera te hacen un guiño esas bombillas..... .
Hay una canción de I. Serrano que se titula "La mujer más vieja del mundo". No veo ninguna canción del hombre más viejo del mundo, ni del más feo, ni del que tiene mejor polvo, o del que no sabe hacer la o con un canuto. Veo mujeres que cantan al amor, "de amor" rendidas. Y hombres que, con sus canciones de amor enlatado, perpetúan este mito. Veo poca música que se aleje de esta idea errónea. Hay multitud de canciones equivocadas.
Y sin embargo, no veo incompatible todos estos aspectos externos con una vida “distinta”, algo que yo denominaría “coherencia personal”. Se puede ser coherente. Se puede salir casi indemne de este torrente, de esta inducción a la sumisión y a la baja autoestima.
M. me dice que no debo leer porque tendré problemas para diferenciar ficción y realidad. Se le empezó a ir la olla hasta que le dije que, si estuviera en su lugar, no iría a Eslovenia a hacer exámenes, no vaya a ser que Ljubiana sea una ciudad ficticia. Y ya de paso que no estudie, que no salga a la calle, que todo puede ser fruto de su imaginación.
Antes de todo eso objeté “What’s wrong with that?”. Parece mentira que no se dé cuenta de que nuestro único patrimonio es la imaginación. A la imaginación le doy todo el poder que tiene, que es todo el que le queramos dar. Si se puede imaginar, se puede realizar.
Y por el momento diferencio con bastante claridad lo que es ficción de lo que no. Pero admito un mundo real revestido de ficción (la que queramos darle, para vivirlo “de otra manera”).
Tengo en mente una idea para convertir a esta ciudad en una ciudad “con poesía”. Si consigo un par de personas dispuestas a ayudarme (e implicadas, claro. Bueno, gente que no piense que se me va la olla, es decir, con altas dosis de imaginación), habrá un blog nuevo (distinto de éste, con otra motivación y objetivo). Es una forma de “revestir”.
Si socios buscas, ¿cuándo vienes a repartir conmigo la poesía?
----esta mierda de blogger no me deja meter fotos, aix-----
Anoche fui con Isa y tres más por el Trastevere. Le he propuesto mi idea “de revestir Roma de poesía”, pero con pocos datos. Comenzaremos por Miguel Hernández.
Después de cenar y tomar unas cervezas en el Piazza Trilussa propuse subir al Gianicolo. Y cuando llegamos, entre “coches con cristales empañados”, luna llena, y unas vistas de Roma cojonudas si fuera de día (que no era el caso) Isa y yo nos pusimos a tararear el himno de Riego frente a la embajada española. Lo que hay que ver.


